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martes, 23 de abril de 2019

Tiopental y falsa hipernatremia: compruebe su analizador

Tiopental y falsa hipernatremia: compruebe su analizador

P. García-Soler, M. Amores-Torres, S. Sanchiz-Cárdenas, J.M. González-Gómez, A. Dayaldasani, G. Milano-Manso
10.1016/j.medin.2017.01.008
Med Intensiva 2017;41:573-4
El tiopental es un anestésico barbitúrico utilizado en el tratamiento del estatus epiléptico y la hipertensión intracraneal refractarios. Presenta multitud de efectos adversos, entre los que destacan la hipotensión arterial, la depresión miocárdica, la inmunodepresión, la prolongación de la depresión de conciencia por acumulación tras la infusión y la isquemia intestinal, entre otros1,2. Sin embargo, la alteración de la concentración de sodio no es un efecto adverso descrito en la ficha técnica. Comunicamos la detección de una falsa hipernatremia inducida por tiopental debida a la interacción de este fármaco con el analizador de nuestro laboratorio central. El objetivo de nuestro estudio es, por tanto, analizar la concordancia y la correlación entre la natremia obtenida por 2 analizadores diferentes en pacientes tratados con tiopental sódico, a partir de un caso índice.
El caso índice de nuestra observación fue un niño de 2 años de edad ingresado en la unidad por presentar estatus convulsivo refractario que requiere inicio de perfusión continua de tiopental sódico. Desde el inicio de dicha infusión observamos hipernatremias, inicialmente leves (151mEq/L a las 6h del inicio) y progresivamente más elevadas, de hasta 164mEq/L, con discrepancia con los valores mostrados por el gasómetro, pese a disminuir los aportes intravenosos de sodio, y sin presentar poliuria ni otros criterios de diabetes insípida. La dosis inicial fue de 1,5mg/kg/h, que ascendió hasta un máximo de 4mg/kg/h.
Tras la suspensión del fármaco los valores de natremia se normalizaron, por lo que realizamos un estudio retrospectivo basado en la revisión de historias clínicas de niños que recibieron tiopental sódico, desde 2009 a 2015, para analizar la posible discrepancia entre la natremia del laboratorio central (NaB) –Dimension Vista 1500, Siemens Healthcare Diagnostics, Newark, EE. UU.– y la natremia del gasómetro (NaG) –ABL800 Flex, Radiometer GmbH, Copenhagen, Denmark–.
Se recogieron variables sociodemográficas, características de los episodios, dosis de tiopental, aportes de sodio durante la infusión y natremias hasta 48h posteriores a la administración, obtenidas por el analizador (NaB) y por el gasómetro (NaG) (tabla 1). Debido a que las muestras analizadas por sendos métodos generalmente no se extrajeron de forma simultánea, y para evitar la influencia de los aportes de sodio intravenoso, se seleccionaron las parejas de valores obtenidas con un intervalo de tiempo inferior a 12h en el caso de que se mantuviese la misma infusión y situación clínica, e inferior a 2h si se produjo algún cambio en estos parámetros.
Tabla 1.
Características sociodemográficas de los pacientes y de los episodios recogidos
Sexo masculino 10 (71,43) 
Edad (años) 3,65 (2-10,22) 
Peso (kg) 16 (12-32) 
Enfermedad de base
TCE 5 (35,71) 
Encefalitis 3 (21,43) 
Ictus 3 (21,43) 
Encefalopatía hipóxico-isquémica 1 (7,14) 
Enfermedad pulmonar 1 (7,14) 
Tumor de fosa posterior 1 (7,14) 
Motivo de infusión de tiopental
HTIC 9 (62,28) 
Estatus 4 (28,57) 
Sedación 1 (7,14) 
Dosis inicial (mg/kg/h) 3 (2-4,5) 
Dosis máxima (mg/kg/h) 4,25 (4-5) 
Duración de la infusión (horas) 62 (29,5-101,75) 
Nutrición enteral durante la infusión 11 (78,57) 
Aportes de sodio intravenosos al inicio de la infusión (mEq/L)* 200 (160-255) 
Aportes de sodio intravenosos al final de la infusión (mEq/L)* 100 (60-150) 
Las variables cualitativas se expresan como frecuencia absoluta (relativa). Los resultados de las variables numéricas se expresan como mediana (rango intercuartílico).
*
p<0,001 (t de Student).
Las variables cuantitativas se expresan en media y desviación estándar (distribución normal) o mediana y rango intercuartílico (en el resto). Para la comparación de natremias obtenidas por ambos métodos se utilizó la t de Student y la U de Mann-Whitney según procediera. Se calculó el coeficiente de correlación intraclase de efectos fijos y se construyó el diagrama de Bland-Altman. El valor de p se estableció en 0,05.
El estudio fue valorado y aprobado por el Comité de Ética de la Investigación Provincial correspondiente.
Catorce pacientes recibieron tiopental en el periodo revisado, 9 por hipertensión intracraneal, 4 por estatus convulsivo y un caso por sedación difícil. Se analizaron 35 parejas de mediciones, 28/35 durante la infusión. La media de NaG fue de 148,7±11,65mEq/L y la de NaB, de 154,78±12,04mEq/L (p<0,001). La mediana de las diferencias durante la infusión fue de 5,5mEq/L (1,5-8,75), mientras que previamente a la infusión fue de 1mEq/L (−3 a 2), p=0,017. El coeficiente de correlación intraclase fue de 0,77 (p<0,001), considerando las parejas de valores durante la infusión. Los límites de concordancia del diagrama de Bland-Altman (fig. 1) fueron −6,26, 18,26). En el 50% de las parejas de mediciones, la diferencia detectada fue>5mEq/L (17,9% entre 5-7,5mEq/L; 14,3% entre 7,5-10mEq/L; 17,9%>10mEq/L), con una diferencia máxima de 25mEq/L. La mediana de dosis de tiopental fue de 4mg/kg/h (2-5). Las diferencias entre ambos métodos fueron mayores cuando se utilizaron dosis>4mg/kg/h (7mEq/L [2-11] frente a 5mEq/L [1-7], p=0,12). En todos los pacientes se disminuyeron los aportes de sodio como consecuencia de la hipernatremia.
Diagrama de Bland-Altman. DE: desviación estándar; NaB: natremia obtenida por el analizador central; NaG: natremia obtenida por gasómetro.
Figura 1.
Diagrama de Bland-Altman.
DE: desviación estándar; NaB: natremia obtenida por el analizador central; NaG: natremia obtenida por gasómetro.
(0,14MB).
En los pacientes que recibieron terapia osmolar, tras la suspensión del tiopental, se buscó mantener en sangre natremias entre 145 y 150mEq/L como parte del tratamiento de la enfermedad de base. Por eso en estos pacientes es lógico que tras la suspensión del tiopental no se alcanzara la normonatremia. Sin embargo, en los 4 pacientes que no recibieron terapia osmolar, tras la suspensión del tiopental la hipernatremia desapareció.
Para estimar las diferencias de medición entre ambos métodos, gasometría y analizador central, analizamos 30 parejas de valores en pacientes que no recibían tiopental, obteniendo una diferencia de 1,5±0,75mEq/L (p=0,71), con un coeficiente de Pearson de 0,87.
Una de las principales limitaciones del presente estudio se deriva del carácter retrospectivo del mismo, por lo que las parejas de valores comparadas no se extrajeron simultáneamente. Por ello seleccionamos las analíticas en función del intervalo de tiempo transcurrido entre ambas. La mayoría de los pacientes recibían suero isotónico como estrategia de neuroprotección, o hipertónico para el tratamiento del edema cerebral y la hipertensión intracraneal. Por esta razón, valores levemente elevados de natremia pueden considerarse acordes al tratamiento recibido y no conllevar cambios en la sueroterapia inicialmente; sin embargo, a medida que la infusión se prolonga la falsa hipernatremia se hace más patente, lo que induce a disminuir los aportes intravenosos de sodio. Las complicaciones derivadas de la utilización de suero hipotónico en este tipo de pacientes son bien conocidas, favoreciendo el desarrollo de edema cerebral e hipertensión cerebral secundaria3,4.
El único estudio publicado hasta la fecha es el realizado por Feyen et al., quienes, al igual que nosotros, investigan este evento adverso asociado al analizador Dimension Vista de Siemens a partir de un caso índice5. Estos autores comprueban in vitro esta discrepancia y evidencian que el mecanismo responsable de la misma se basa en la interacción de la molécula del tiopental con la membrana polimérica, alterando la polaridad de la misma y, así, la lectura de resultados basada en la diferencia de potenciales eléctricos5. Existen además 2 casos en pacientes adultos comunicados a congresos6.
Este hallazgo fue comunicado al Servicio de Análisis Clínicos y se notificó al fabricante del analizador, dado que se trata de un importante error que puede afectar a la seguridad del paciente.
La falsa hipernatremia producida por la interferencia del tiopental y el analizador Dimension Vista es un hallazgo importante que puede afectar a las decisiones terapéuticas en pacientes neurocríticos, y puede llevar a la administración de fluidos hipotónicos que pueden tener efectos deletéreos, como aumento del edema cerebral y de la presión intracraneal.
AGRADECIMIENTOS
Los autores de este trabajo agradecen al Dr. de la Mota Ybancos la asistencia proporcionada a los pacientes incluidos en el estudio.

Rabdomiolisis secundaria a hipernatremia

Rabdomiolisis secundaria a hipernatremia
Anales de PediatriaVol. 73. Núm. 4.
páginas 159-228 (Octubre 2010)La rabdomiolisis es un síndrome clínico y bioquímico caracterizado por la necrosis del músculo esquelético con liberación del contenido intramuscular (electrolitos, mioglobina y proteínas del sarcoplasma como la creatinin-kinasa) a la circulación. La clínica es variable en función de la gravedad de la necrosis muscular1, desde pacientes asintomáticos hasta presencia de mioglobinuria e incluso fallo renal, lo que determina el pronóstico. Presentamos un caso con el objetivo de recordar las causas de rabdomiolisis en pacientes críticos, tan frecuentes en las Unidades de Cuidados Intensivos.
Paciente de 17 años sin antecedentes de interés que ingresa en la UCIP de nuestro centro por TCE grave tras precipitación desde 12 metros de altura en contexto de intoxicación etílica. Glasgow inicial de 3 que requiere intubación en el lugar del accidente. A su llegada a nuestro centro presenta hipotensión refractaria a expansores de volumen que requiere soporte inotrópico con dopamina y adrenalina. En la exploración destaca midriasis arreactiva izquierda por lo que se administran 100ml de suero salino hipertónico al 6%. En la analítica destaca hematocrito de 31,9%, discreta acidosis metabólica (pH 7,28, pCO2 44,6, Bic 20,5, EB −5,1), hipernatremia de 156mmol/l, lactato de 4,1mmol/l y CPK de 3.887UI/l. Se realiza body-TC que muestra fractura de macizo facial y base de cráneo, pequeño hematoma epidural frontotemporal derecho, contusiones frontales y edema cerebral. Presenta además fractura estable de varios cuerpos vertebrales y contusión pulmonar bilateral con hemoneumotórax izquierdo que precisa drenaje. Se monitoriza presión intracraneal mediante sensor PIC y flujo sanguíneo cerebral mediante doppler, que se mantienen normales durante todo el ingreso. Se administra sedoanalgesia con mórfico y midazolam, profilaxis anticomicial con fenitoína y cobertura antibiótica con cefotaxima y vancomicina. A las 18h inicia hipertermia (hasta 40°C) que persiste durante 8h a pesar de medidas farmacológicas y físicas habituales. Posteriormente presenta poliuria compatible con diabetes insípida que se autolimita tras 2 dosis de desmopresina. Durante los siguientes días persiste hipernatremia (máximo 182mmol/l) de difícil control a pesar de minimizar aportes de sodio y optimizar hidratación. El sexto día de ingreso se objetiva en analítica de control un incremento de CPK hasta 36.000UI/l, iniciándose hiperhidratación (3.000ml/m2) y alcalinización de orina. El séptimo día de ingreso presenta convulsión tónico-clónica generalizada que cede espontáneamente en 30 segundos. Se realiza EEG que no muestra actividad paroxística. Se objetiva a partir de este momento salida de masa encefálica a través de fosas nasales. El octavo día de ingreso, ante el aumento progresivo de CPK (hasta 67.000UI/l) en el contexto de insuficiencia renal aguda (urea 102mg/dl, creatinina 1,39mg/dl, aclaramiento de creatinina 95ml/min/1,73m2) con diuresis conservada, se inicia hemodiafiltración venovenosa continua. Presenta mejoría progresiva con corrección de la hipernatremia y normalización de los niveles de CPK, pudiéndose retirar la depuración extrarrenal a las 72h de su inicio. Tras su estabilización el paciente fue trasladado a su país de origen donde debido a la gravedad de las lesiones cerebrales (fig. 1) se decidió realizar limitación del esfuerzo terapéutico y fue éxitus.
Corte transvesal TAC a los 10 días de ingreso.
Figura 1.
Corte transvesal TAC a los 10 días de ingreso.
(0,11MB).
Entre las causas de rabdomiolisis encontramos enfermedades metabólicas del glucógeno y lípidos, hipertermia maligna, ejercicio extenuante, traumatismos graves, enfermedades infecciosas, drogas, toxinas, estatus convulsivos y alteraciones electrolíticas (hipokaliemia, hiponatremia, hipofosfatemia e hipernatremia)1,2. Nuestro paciente presentó varios de estos trastornos (fracturas óseas pero no de huesos largos y sin aplastamiento de miembros, intoxicación etílica e hipertermia sin relación temporal con el aumento de CPK y una convulsión autolimitada), pero consideramos como causa de la rabdomiolisis la hipernatremia grave y mantenida (170–182mmol/l desde el segundo día de ingreso). Existen referencias en la literatura de casos de rabdomiolisis secundaria a hipernatremia en el contexto de cirugía cerebral e hipodipsia3,4. Abraimovici objetivó en 18 pacientes una correlación entre los niveles séricos de sodio y CPK. En este estudio administró suero salino hipertónico a ratas de laboratorio y demostró que la hipernatremia puede causar rabdomiolisis5.
Las principales causas de hipernatremia son las pérdidas aumentadas de agua, la disminución de la ingesta o la sobrecarga de sodio6. Es frecuente la hipernatremia en pacientes críticos7 y en su etiología hay que considerar el balance negativo de agua y el positivo de sodio8. Creemos que la causa de hipernatremia fue multifactorial: desarrollada en las primeras horas por la hemoconcentración ante la escasez de líquidos y la administración de una dosis de suero hipertónico, y agravada posteriormente por la aparición de diabetes insípida.
La rabdomiolisis se caracteriza por mialgias, astenia, debilidad muscular y coluria9. Pero en pacientes en estado de coma y con factores de riesgo para desarrollar esta patología es importante la monitorización parámetros analíticos como los niveles de CPK9, la función renal y la presencia de mioglobinuria. La complicación más grave es el fallo renal agudo9,10. El tratamiento inicial se basa en la resolución de la causa desencadenante, la hiperhidratación y la alcalinización de orina, pero en ocasiones es necesaria la instauración de alguna técnica de depuración extrarrenal. En el caso que presentamos, ante la persistencia de la hipernatremia y el aumento progresivo de las cifras de CPK a pesar de la restricción de sodio y la hiperhidratación, se decidió iniciar hemodiafiltración venovenosa continua, con buena respuesta.
Por tanto, ante un paciente en estado crítico y con factores de riesgo de rabdomiolisis, creemos necesaria la monitorización de los niveles séricos de CPK, especialmente en aquellos casos en que la alteración del nivel de conciencia (ya sea por fármacos o por la enfermedad de base) impida valorar clínicamente la instauración de este trastorno en sus fases más iniciales.