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sábado, 20 de abril de 2019

Transfusiones de sangre después de un trauma

Transfusiones de sangre después de un trauma
Una propuesta de estratificación del riesgo para guiar la necesidad de transfusiones en el trauma.Autor: Druin Burch Fuente: Plos Medicine Blood Transfusions following Trauma: Finding an Evidence-Based Vein
Las muertes por lesiones representan seis millones de muertes al año, un tercio más que la malaria, la tuberculosis y el VIH combinados. [1] En PLoS Medicine, Pablo Perel y sus colegas reportaron que la hemorragia mata al 30% a 40% de los que mueren a causa de las lesiones. Su artículo de investigación sugiere que una fracción importante de las muertes relacionadas con el trauma podría evitarse a través de simplemente mejorar nuestro conocimiento de cuándo administras transfusiones de  sangre a los pacientes que sufren un trauma [2]. "A pesar de que a menudo se utilizan glóbulos rojos (GR) alogénicos en el tratamiento de pacientes con traumatismo hemorrágico", escriben, "existe una considerable incertidumbre sobre el balance entre sus riesgos y beneficios."

La transfusión de sangre es una intervención costosa que no siempre mejora los resultados clínicos (averiguarlo puede ser difícil o imposible para un observador saberlo) y sobre la que se han reconocido peligros, incluyendo los inmunológicos y los riesgos infecciosos.
A pesar de estar en uso durante mucho tiempo -el  primer aumento de las transfusiones de sangre por lesiones fue impulsado por la Primera Guerra Mundial que comenzó hace un siglo- sabemos muy poco sobre cuándo es mejor usarlas. De hecho, puede ser que con la transfusión, al igual que con tantas otras cosas, la frase los "riesgos y beneficios" refuerza el hábito médico optimista pero engañoso, de asumir la existencia de beneficios y de no cuantificar el riesgo de los daños.

El artículo de investigación de Perel y colegas presenta un análisis de los datos recogidos en el marco del estudio CRASH-2 de ácido tranexámico en el traumatismo [3]. El CRASH-2 evalúa una intervención existente para la que ninguna empresa posee patente: la reducción de la mortalidad demostrada por el estudio es un buen ejemplo de los beneficios que se pueden obtener a partir de las probar correctamente terapias que han existido por mucho tiempo, pero nunca se han evaluado suficientemente. La transfusión de glóbulos rojos es un próximo objetivo obvio.

Es difícil justificar que la ciencia médica supervise la transfusión de 80 millones de unidades de sangre cada año, a un costo por unidad desde 40 dólares [4] a $ 1183 dólares [5], al mismo tiempo que no saber si lo que hace puede conferir daños graves o importantes beneficios y sin tener todavía investigado de manera fiable cómo disminuir los primeros y maximizar los segundos.

Los estudios observacionales han indicado que la transfusión de sangre en el trauma se asocia con malos resultados, pero el potencial para la confusión es tan obvio como la correlación entre la hemorragia grave y las lesiones graves.
"Una mayor probabilidad inicial de la muerte se asocia con un mayor beneficio de la transfusión de glóbulos rojos"
Mediante el uso de un modelo validado [6] para categorizar a los pacientes en cuatro estratos predefinidos de riesgo de morir (<6%, 6% -20%, 21% -50%, y mayor que 50% de probabilidad de muerte) sobre la base de observaciones clínicas iniciales, el presente estudio demuestra que: una mayor probabilidad inicial de la muerte se asocia con un mayor beneficio de la transfusión de glóbulos rojos.
Aquellos que tienen mayor riesgo de morir experimentan un odds ratio (OR) de 0,59 (95% intervalo de confianza [IC] desde 0,47 hasta 0,74) de muerte si se transfunden, mientras que aquellos en el grupo de riesgo del 21% -50% no ven ninguna diferencia significativa en su OR para morir en función de si se transfunden o no (OR 0.92, IC del 95%: 0,78 a 1,08).

Mortalidad según estratificación predictiva del riesgo(cateogrías)

Odds ratio para muerte comparando transfusión vs no transfusión según riesgo
"Dentro de los estratos de menor riesgo, la transfusión no se asocia con un beneficio pero sí con daño"
Para aquellos dentro de los estratos de menor riesgo, la transfusión no se asocia con un beneficio pero sí con daño. Los pacientes con un 6% a un 20% de probabilidad de muerte tenían un OR de 2,31 (IC del 95%: 1,96 a 2,73) para morir si recibían una transfusión, mientras que para aquellos cuyo riesgo inicial era por debajo del 6%, el OR para la mortalidad asociada con la transfusión era 5,40 (IC del 95% 4.8 a 7.13). Estos hallazgos son convincentes.

Nuestra incertidumbre acerca de la cantidad de sangre a administrar y cuándo proporcionarla, no sólo en el trauma, sino también en otros ámbitos, se conoce desde hace largo tiempo, y los ensayos recientes de hemorragia gastrointestinal [7] cirugía ortopédica [8], y en el infarto agudo de miocardio [9 ] han tendido a mostrar que cuando se comparan una estrategia de transfusión liberal con una conservadora a través de una serie de criterios de valoración, la estrategia conservadora es mejor.

Usar los datos de la observación -incluso ajustados por factores de confusión conocidos- tiene limitaciones. En ese sentido, el estudio realizado por Perel y sus colegas simplemente nos recuerda que la cantidad de sangre a dar, y cuándo, es todavía un área importante de incertidumbre.
La verdadera originalidad del estudio se encuentra en su demostración de que el riesgo asociado a la transfusión se desplaza de manera considerable cuando los pacientes de trauma se estratifican por la gravedad de su presentación.
"Explicar el daño no es tan importante como evitarlo"
Un posible mecanismo por el que la transfusión puede matar es a través de los eventos oclusivos vasculares. Perel y sus colegas señalan que para los que están en el riesgo más bajo de muerte predicho, estos acontecimientos tuvieron un OR de 4,92 (IC del 95%: 2,80 a 8,65) asociado a la transfusión de glóbulos rojos.

Otro trabajo reciente [10] ha puesto de manifiesto que el riesgo de infección por transfusión de sangre no puede limitarse a los virus transmitidos por la sangre, lo que demuestra que las estrategias de transfusión restrictivas están asociadas con un número reducido de infecciones relacionadas con la atención de la salud.
Estas exploraciones acerca de por qué una transfusión puede causar daño son interesantes, pero no se ocupan de lo que más necesitamos saber: explicar el daño no es tan importante como evitarlo.

El papel de la hemoglobina y la medición del hematocrito en el manejo inicial del trauma merece consideración, y era Perel y colaboradores carecían de los datos para tratarlo. Como resultado, existe la posibilidad de que las mediciones iniciales más bajas de hemoglobina o del hematocrito que se pueden inferir sobre la base de los estratos de riesgo podrían ser un factor de confusión que vincula la probabilidad de transfusión de sangre con la muerte.

Sin embargo, poco después de un traumatismo (en el estudio CRASH-2 los pacientes fueron incluidos dentro de las ocho horas de la lesión, siendo la media de menos de tres horas [3]), la determinación de hemoglobina y del hematocrito son confiables. Basar las estrategias de transfusión en las variables fisiológicases probable que sea, como argumentan los autores, más útil que basarlas en mediciones de laboratorio iniciales.
"La práctica clínica actual está peligrosamente desinformada"
Las transfusiones de glóbulos rojos pueden salvar vidas. "Pero no en toda la gama de los umbrales de hemoglobina que actualmente se utilizan para indicar una transfusión", señaló un editorial reciente [11] en el JAMA.
Las transfusiones de glóbulos rojos pueden costar vidas también, y es posible, y quizá probable, que lo hagan en algunos casos dentro de los umbrales de hemoglobina y clínicos actualmente en uso. El trauma y las transfusiones son demasiado comunes y demasiado costosos como para que toleremos esta incertidumbre.

Aunque Perel y sus colegas describen su artículo como "informativo para la práctica clínica actual", su valor radica en que nos dice que la práctica clínica actual está peligrosamente desinformada. Lo hace de una manera tal que sugiere persuasivamente que los ensayos futuros acerca de la transfusión en el trauma deben tener en cuenta la gravedad de la presentación de un paciente.
Nuestra base de pruebas para transfusiones en trauma es aún pobre. Con tantos pacientes que mueren cada año, y con las muertes por lesiones que aumentará en importancia a medida que los accidentes de tránsito y las lesiones violentas representan una mayor parte de la carga mundial de la enfermedad [12], tenemos una razón de peso para mejorar y racionalizar nuestras estrategias de transfusión de sangre.

Transfusión de sangre

Transfusión de sangre
EL siguiente es un resumen de las recomendaciones más recientes del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) del Reino Unido para las transfusiones de sangre y hemoderivados.Autor: NICE BMJ 2015; 351:h5832
Los puntos más importantes de este artículo son:
  • Se deben considerar alternativas a la transfusión de sangre en los pacientes quirúrgicos.
     
  • Se debe administrar ácido tranexámico a adultos sometidos a cirugía donde cabe esperar una hemorragia moderada (>500 ml). No se debe emplear el rescate celular solo sin ácido tranexámico.
     
  • Para pacientes que necesitan transfusiones de concentrado de glóbulos rojos y no padecen hemorragia importante ni síndrome coronario agudo es necesario emplear un umbral de hemoglobina restrictivo de 70g/l y un objetivo de 70-90g/l tras la transfusión.
     
  • Considerar transfusiones de una sola unidad de concentrado de glóbulos rojos para pacientes que no tienen hemorragia activa y reevaluarlos tras cada transfusión
    Las novedades de estas recomendaciones son los sistemas de identificación electrónica del paciente, que pueden mejorar la seguridad y la eficiencia de las transfusiones.

    Si bien la transfusión de sangre (TS) es habitual en la práctica clínica, no está exenta de riesgos. Además, las alternativas a la transfusión de sangre se emplean poco. En el Reino Unido se calcula que el uso inapropiado de componentes de la sangre supera el 20%.
    Eso significa para los pacientes el riesgo de recibir sangre incompatible y de complicaciones como sobrecarga circulatoria y daño pulmonar agudo relacionados con la transfusión, así como de desperdiciar un recurso escaso y caro.

    Este artículo es un resumen de las recomendaciones del National Institute for Health and Care Excellence (NICE) sobre transfusiones de sangre. Las recomendaciones NICE se basan sobre revisiones sistemáticas de la mejor evidencia disponible y de la consideración de la rentabilidad.

    Alternativas a la transfusión de sangre para pacientes sometidos a cirugía

    Eritropoyetina

    La eritropoyetina sólo está indicada:

    •    Cuando el paciente está anémico y reúne los criterios para TS, pero se niega a la misma por motivos religiosos o de otra índole.

    •    No se dispone del tipo de sangre adecuado debido a los anticuerpos de los glóbulos rojos del paciente.

    (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja a baja de estudios aleatorizados controlados [EAC] y evidencia de costo efectividad) 
    Administración intravenosa y oral de hierro

    •    Administrar hierro oral antes y después de la cirugía a pacientes con anemia ferropriva. (Basado sobre la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Administrar hierro intravenoso antes y después de la cirugía a pacientes con anemia ferropriva cuando no pueden tolerar o absorber el hierro oral o se encuentran incapacitados para recibirlo por esa vía.

    •    Administrar hierro intravenoso cuando el paciente tiene diagnóstico de anemia ferropriva y el intervalo entre el diagnóstico y la cirugía es demasiado corto para que la administración oral sea eficaz. (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja a baja de EAC y evidencia de costo efectividad y la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones.)

    •    Para pacientes con anemia y nefropatía crónica, consulte las recomendaciones NICE sobre anemia y nefropatía crónica.
    Administración de acido tranexámico

    •    Administrar a adultos que serán sometidos a cirugía y cabe esperar que tendrán una hemorragia moderada > 500 ml. (Basado sobre calidad de evidencia de baja a moderada de EAC y análisis originales de costo efectividad)

    •    Considerar su administración a niños sometidos a cirugía en quienes cabe esperar una hemorragia moderada > 10% del volumen sanguíneo. (Basado sobre calidad de evidencia de baja a moderada de EAC).

    •    No emplee sistemáticamente el rescate celular sin ácido tranexámico. (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja a baja de EAC y análisis originales de costo efectividad.)

    •    Considerar el rescate intraoperatorio de células con ácido tranexámico para los pacientes en riesgo de perder grandes volúmenes de sangre, por ejemplo, en cirugía intracardíaca y vascular compleja, procedimientos obstétricos importantes, reconstrucción pélvica, y cirugía para la escoliosis (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja de EAC, análisis originales de costo efectividad y la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones)

    Administración de concentrado de eritrocitos:

    •    Para pacientes que necesitan TS y que no tienen grandes hemorragias o síndromes coronarios agudos y aquellos que necesitan TS repetidas por anemia crónica (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja a baja de EAC, análisis originales de costo efectividad muy baja evidencia de estudios aleatorios controlados y de costo efectividad).

    •    Considerar un umbral de 70 g/litro y una concentración deseada de hemoglobina de 70-90 g/litro (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja a baja de EAC).

    •    Para pacientes con síndromes coronarios agudos considerar un umbral de 80 g/litro y una concentración deseada de hemoglobina de 80-100 g/litro (Basado sobre calidad de evidencia de muy baja a baja de EAC).

    •    Por cada paciente con anemia crónica que requiere TS repetidas considere fijar umbrales y objetivos individuales para la hemoglobina (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    En pacientes que presentan sangrado activo, considerar una transfusión única de concentrado de eritrocitos en adultos o volúmenes equivalentes según el peso corporal en niños o adultos con bajo peso (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Después de la transfusión de cada unidad de concentrado de eritrocitos o volúmenes equivalentes según el peso corporal en niños o adultos con bajo peso, revalúe clínicamente, verifique los valores de Hb y administre otras transfusiones, según necesidad (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).
    Administración de plaquetas:

    Pacientes con trombocitopenia que sufren hemorragia

    •    Administrar transfusiones de plaquetas a pacientes con hemorragia importante (epistaxis prolongada, sangrado extenso de piel, melena, hematemesis) y recuento de plaquetas < 30 x 109 litros (Basado sobre la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Utilizar umbrales más altos de plaquetas (máximo de 100 x 109 litros en pacientes con trombocitopenia y alguna de las siguientes: hemorragia grave, hemorragia en zonas críticas (sistema nervioso central y ojos) (Basado sobre la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).
    Pacientes con trombocitopenia sometidos a procedimientos invasivos

    •    Transfusión profiláctica de plaquetas para aumentar los valores de las mismas a > 50 x 109 litro (Basado sobre evidencia de muy baja a baja calidad de EAC y la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Considerar un umbral más alto (50-75 x 109 litro) para pacientes con alto riesgo de hemorragia que son sometidos a procedimientos invasivos, después de tener en cuenta: el tipo de procedimiento, la causa de la trombocitopenia, si el conteo de plaquetas está disminuyendo y la existencia de causas de hemostasia anormal (Basado sobre evidencia de muy baja de EAC y la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Considerar la transfusión profiláctica de plaquetas para aumentar los valores a 100 x 109 litro en pacientes con cirugía en zonas críticas (sistema nervioso central y ojos) (Basado sobre evidencia de muy baja calidad de EAC y la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).
    Pacientes con trombocitopenia que no tienen hemorragia ni requieren procedimientos invasivos

    •    Administrar plaquetas en pacientes con recuento de plaquetas < 10 x 109 litro a menos que exista un tratamiento alternativo o tengan contraindicaciones como: insuficiencia crónica de médula ósea, trombocitopenia autoinmune, trombocitopenia inducida por heparina, púrpura trombocitopénica trombótica (basado sobre evidencia de muy baja a baja calidad de EAC y la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).
    Cuándo las transfusiones de plaquetas profilácticas NO están indicadas

    •    No efectúe sistemáticamente transfusiones de plaquetas profilácticas a pacientes con algunos de los siguientes trastornos: insuficiencia crónica de médula ósea, trombocitopenia autoinmune, trombocitopenia inducida por heparina, púrpura trombocitopénica trombótica. (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    No efectúe transfusiones de plaquetas profilácticas a pacientes sometidos a procedimientos con bajo riesgo de hemorragia, tales como adultos con canalizaciones venosas centrales o pacientes sometidos a biopsia de médula ósea.(Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones)
    Dosis

    •No transfunda de manera sistemática más de una sola unidad de plaquetas.

    •Considere administrar más de una sola unidad de plaquetas sólo a pacientes con trombocitopenia grave, que están sufriendo hemorragia en un lugar crucial, como el sistema nervioso central (incluidos los ojos).

    •Revalúe el estado del paciente y verifique los valores de las plaquetas tras cada transfusión de plaquetas; administre más unidades de ser necesario.
    (Todos los puntos se basan sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones)

    Administración de plasma fresco congelado

    •    Considerar la administración de plasma fresco congelado en pacientes con hemorragia clínicamente significativa, pero no grave, sólo si tienen alteraciones en las pruebas de coagulación (Basado sobre evidencia de muy baja calidad de EAC y de estudios de observación y la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    No administrar este producto para corregir alteraciones de la coagulación en pacientes que no tienen hemorragia, a menos que sean sometidos a procedimientos invasivos que implican la posibilidad de hemorragia importante. Tampoco administrarlo con el propósito de revertir un antagonista de la vitamina K (Basado sobre la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Considerar la transfusión profiláctica de plasma fresco congelado en pacientes con alteraciones de la coagulación y que son sometidos a procedimientos invasivos con riesgo de hemorragia clínicamente significativa (Basado sobre evidencia de muy baja calidad de EAC y la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Revaluar el estado clínico del paciente y repetir las pruebas de coagulación después de la transfusión de plasma fresco congelado para asegurarse que esté recibiendo una dosis adecuada y agregar nuevas dosis en caso de necesidad (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    Crioprecipitados

    •    Considerar las transfusiones de crioprecipitados en pacientes sin grandes hemorragias, pero con sangrado importante y concentración de fibrinógeno < 1,5 g/l (Basado sobre evidencia de muy baja calidad de EAC y la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    No ofrecer transfusiones de crioprecipitados para corregir el fibrinógeno en pacientes que no sufren hemorragia y no serán sometidos a procedimientos invasivos riesgosos (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Considerar la administración profiláctica de crioprecipitados en pacientes con concentración de fibrinógeno < 1,0 g/l que serán sometidos a procedimientos invasivos con riesgo de hemorragia importante (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Administrar dos unidades de crioprecipitados en adultos. En niños administrar 5-10 ml/kg hasta un máximo de dos unidades (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Reevaluar el estado clínico del paciente, repetir la determinación de fibrinógeno y administrar nueva dosis en caso de necesidad (basado sobre la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).
    Concentrado de complejo de protrombina:

    •    Transfundir inmediatamente con un concentrado de complejo de protrombina para revertir de urgencia la anticoagulación por warfarina en pacientes con hemorragia intensa o traumatismo craneal con sospecha de hemorragia intracerebral (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    Para orientación sobre reversión del tratamiento anticoagulante en personas que sufren ACV y hemorragia cerebral primaria, véanse las recomendaciones NICE sobre el diagnóstico y el tratamiento iniciales del ACV.

    •    Administrar inmediatamente un concentrado de complejo de protrombina en pacientes que serán sometidos a cirugía de urgencia, según el grado de anticoagulación y el riesgo de hemorragia para revertir la anticoagulación por warfarina (Basado sobre la experiencia y la opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).

    •    Controlar el índice internacional normalizado (INR) para confirmar si la anticoagulación con warfarina fue revertida adecuadamente (Basado sobre la experiencia y opinión del grupo de trabajo de las recomendaciones).
    Transfusiones de sangre para pacientes con hemorragia digestiva alta
    Para orientación sobre transfusiones de sangre en personas con hemorragia digestiva alta, véase la recomendación NICE sobre hemorragia digestiva alta.
    Superando las barreras
    Tres recomendaciones que pueden tener gran impacto son:

    1. El empleo de ácido tranexámico en operaciones de pacientes donde cabría esperar por lo menos una hemorragia moderada;

    2. La implementación de sistemas de identificación electrónica del paciente para mejorar la seguridad y la eficiencia de las transfusiones habituales en la práctica;

    3. La provisión de información a los pacientes para asegurarse que conozcan lo suficiente sobre la transfusión y sus alternativas.

    Implementar la identificación electrónica del paciente será costoso, pero traerá considerable ahorro, en personal de enfermería y de laboratorio, así como menor derroche de unidades de glóbulos rojos. Es probable que la implementación de muchas de las otras recomendaciones disminuya el empleo de hemoderivados y por lo tanto los costos por transfusiones en los hospitales.
    Las instituciones deberán identificar las barreras locales para dicha implementación y crear planes de acción para superarlas.

    Comentario y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira

    viernes, 19 de abril de 2019

    Transfusión de glóbulos rojos criopreservados empacados (trauma)

    Transfusión de glóbulos rojos criopreservados empacados (trauma)
    Los autores hipotetizaron que es segura y efectiva en los pacientes de trauma y obtiene resultados clínicos equivalentes comparada con los glóbulos rojos líquidos empacados.Autor: Schreiber MA, McCully BH, Holcomb JB, Robinson BR, Minei JP, Stewart R, Kiraly L, Gordon NT, Martin DT, Rick EA, Dean RK, Wiles C, Anderson N, Sosnovske D, Houser B, Lape D, Cotton B, Gomaa D, Cripps Ann Surg 2015; 262(2): 426-433
    Introducción

    Los pacientes lesionados frecuentemente experimentan una pérdida de sangre suficiente como para necesitar una transfusión de sangre [1]. El objetivo de la transfusión de glóbulos rojos empacados líquidos (GREL) es restaurar la perfusión en los pacientes en shock, mediante la expansión del volumen intravascular y reemplazar la hemoglobina (Hb) transportadora de oxígeno. Aproximadamente 14 millones de unidades de sangre son transfundidas anualmente en los EEUU, haciendo de la transfusión de sangre una de las terapias más comúnmente realizadas en los pacientes de trauma [2,3].

    Para muchos pacientes, la transfusión de GREL es una terapia salvadora de vida, con beneficios compensando los riesgos asociados. No obstante, varios estudios han mostrado que la transfusión de sangre está independientemente asociada con una mortalidad aumentada [4-8]. La razón para el aumento de la mortalidad es desconocida. Puede deberse, en parte, a la edad de la sangre.
    La evidencia proveniente de estudios retrospectivos no randomizados sugiere que, tanto la transfusión de sangre como la edad de la sangre, están independientemente asociadas con una mortalidad y morbilidad aumentadas [9,10]. Las etiologías de los efectos negativos de la sangre vieja, que incluye tasas de infección aumentadas, aumento de falla orgánica y mayor mortalidad, no han sido delineadas, pero se considera que están relacionadas con algunos elementos de defecto del almacenamiento [8-10]. La sangre almacenada por hasta 42 días, sufre una “lesión por almacenamiento” con el paso del tiempo, que consiste en cambios tanto morfológicos como bioquímicos [11,12].

    El progreso en el mantenimiento de la calidad y función de los GREL guardados ex vivo hipotérmicamente ha sido lento [13,14]. Las nuevas soluciones de almacenamiento no suprimen completamente los cambios metabólicos y físicos asociados con el envejecimiento de los glóbulos rojos [11,12]. Esa limitación podría ser superada con la criopreservación, que utiliza los efectos beneficiosos de las temperaturas ultrabajas, para suprimir la movilidad molecular y detener las reacciones metabólicas y bioquímicas [15,16].
    En contraste con el almacenamiento hipotérmico, la fisiología de los glóbulos rojos, incluyendo la estructura de la Hb, membrana celular y energía celular, no es afectada por el almacenamiento de larga data en estado congelado [17-19].
    El mantenimiento continuo de un adecuado flujo de sangre, continúa siendo un gran desafío. Existe disminución en la disponibilidad de la sangre por cuestiones estacionales o relacionadas con desastres, y es difícil mantener un suministro nacional constante de sangre, sin un derroche excesivo de ese precioso recurso.

    Esas cuestiones son exacerbadas por la necesidad de tener disponibles los tipos menos comunes de sangre, y por la vida relativamente corta de los GREL. La disponibilidad de sangre, para los pacientes de trauma, está afectada profundamente por los escenarios con víctimas masivas, y por un número relativamente pequeño de pacientes que requieren transfusiones masivas.
    También es altamente afectada por las regiones con mucha menos disponibilidad en las áreas rurales. Cada año, aproximadamente el 3% de la sangre donada expira antes de ser usada, resultando en un costo estimado de más de  $ 80 millones de dólares [20]. La posibilidad de almacenar glóbulos rojos por un período mucho más largo, podría aliviar significativamente la escasez impredecible asociada con un mayor uso y con el derroche de la sangre no usada.

    Los glóbulos rojos empacados criopreservados (GREC) tienen el potencial para revolucionar la industria de los bancos de sangre, aumentando la vida útil de los glóbulos rojos desde 42 días hasta 10 años, sin una disminución de su eficacia durante el período de almacenamiento [21].
    Los autores de este trabajo han demostrado previamente que la criopreservación y desglicerolización de los glóbulos rojos, resulta en una reducción de mediadores bioquímicos potencialmente peligrosos, y que la transfusión de GREC resulta en una mejor oxigenación tisular, comparada con los GREL [22,23]. El presente estudio fue efectuado para examinar la efectividad terapéutica y la seguridad de la transfusión de GREC en los pacientes de trauma. Los autores hipotetizaron que la transfusión de GREC es segura y efectiva en los pacientes de trauma y obtiene resultados clínicos equivalentes, comparada con los GREL.

    Métodos

    Se realizó un estudio prospectivo, randomizado, doble ciego en la Oregon Health & Science University (OHSU), el Houston/Memorial Hermann Hospital del University of Texas Health Science Center, el UT Southwestern/Parkland Memorial Hospital, el University of Texas Health Center en San Antonio, y el University of Cincinnati Medical Center. Este estudio fue aprobado por el Comité de Revisión Institucional de cada centro asistencial y registrado en ClinicalTrials.gov (NCT01038557), en donde puede obtenerse el protocolo completo. La OHSU sirvió como Centro Coordinador de Datos y laboratorio central para los ensayos específicos de investigación. Los pacientes de trauma hemodinámicamente normales, mayores de 15 años de edad, con un Injury Severity Score (ISS) mayor de 4 y anemia, fueron elegibles para este estudio.
    Se obtuvo el consentimiento del paciente o de su representante legal. Una Hb menor de 7 mg/dL fue utilizada como umbral para la transfusión. Si la transfusión de sangre era ordenada por el equipo primario de los pacientes, se los enrolaba en el estudio y eran randomizados por el banco de sangre local, para recibir GREL jóvenes (≤ 14 días), GREL viejos (> 14 días) o GREC.
    La randomización fue generada en la OHSU y determinada por un programa generador de números al azar, y la asignación de los pacientes fue determinada mediante el llenado de la línea siguiente de la lista. Las listas de randomización fueron estratificadas por sitio en un diseño de bloques permutados al azar. Una vez que el paciente era randomizado en un grupo de sangre, el banco de sangre de cada institución asignó a los pacientes, sobre la base del esquema de randomización.
    Los pacientes recibieron sangre exclusivamente de ese grupo durante el resto de su hospitalización. Los criterios de exclusión incluyeron: imposibilidad de mantener la randomización de sangre a causa de limitaciones en el banco de sangre, necesidad de transfusión de emergencia, pacientes que tuvieron una transfusión masiva, lesiones bilaterales en las manos que impedían la medición espectroscópica del cercano infrarrojo, embarazo, estatus de prisionero y uso activo de medicamentos vasorreguladores.

    Los GREC fueron provistos a cada centro asistencial por el Armed Services Blood Program, sin cargo, y almacenados en un frízer a -80ºC. Esos glóbulos rojos son congeladas en glicerol dentro de los 6 días de la donación, y almacenadas por hasta 10 años. Si el paciente era randomizado para recibir GREC, los glóbulos rojos eran descongelados y desglicerolizados utilizando ACP 215 (Haemonetics Corporation, Braintree, MA).
    Esos glóbulos rojos estuvieron disponibles para la transfusión en aproximadamente 90 minutos. Los GREC descongelados fueron preparados para su uso potencial, en pacientes con consentimiento, con procedimientos quirúrgicos planificados y fueron transfundidos intraoperatoriamente o postoperatoriamente, según lo ordenado por el equipo primario. Los GREL fueron provistos por el banco de sangre de cada hospital. Todo el personal del banco de sangre fue entrenado en la preparación de los GREC antes del estudio. Los proveedores y los pacientes desconocían el tipo de transfusión realizada.
     

    Ensayos de laboratorio

    Las muestras de sangre fueron tomadas antes de la transfusión (línea de base), al final de la transfusión de cada unidad de sangre para las primeras 2 unidades, y 12 horas después de haberse completado la transfusión. Se tomaron también muestras de cada unidad de glóbulos rojos transfundida. Las muestras fueron recolectadas en tubos con citrato de sodio, centrifugadas inmediatamente, y el plasma o sobrenadante fue almacenado a -80º C hasta su análisis en la OHSU.

    Los marcadores bioquímicos de función deteriorada de los glóbulos rojos, fueron investigados en las muestras de los pacientes y de las unidades. La Hb libre fue medida mediante ensayo por inmunoabsorción enzimática (Bethyl Laboratories, Montgomery, TX). Empleando el Luminex Bio-Plex 200 (Luminex, Austin, TX), la haptoglobina, α2-macroglobulina, proteína C reactiva (PCR) y el amiloide sérico P, fueron analizados, utilizando el Bio-Plex Pro Human Acute Phase 4-Plex (Bio-Rad Laboratories, Inc., Hercules, CA); y las citoquinas inflamatorias (interleucina [IL]-2, IL-4, IL-6, IL-8, IL-10, factor estimulante de colonias de granulocitos y macrófagos (GMCSF), interferon- [ITF-], factor α de necrosis tumoral [FNT-α], fueron investigados usando el Bio-Plex Pro Human Cytokine 8-Plex Panel (Bio-Rad Laboratories, Inc).

    El 2,3 difosfoglicerato (2,3 DFG) fue cuantificado en las muestras de los pacientes y de las unidades, como un marcador de la habilidad de la Hb transfundida para liberar O2 a los tejidos. La sangre entera de los pacientes fue recolectada en tubos heparinizados enfriados con hielo para su inmediata desproteinización. Las muestras fueron neutralizadas con una solución 3,5 M de carbonato potásico, y centrifugadas. El sobrenadante fue almacenado a -80º C y analizado con un kit disponible comercialmente (Roche Diagnostics, Mannheim, Alemania).

    Los parámetros de coagulación sanguínea fueron investigados en las muestras de los pacientes. Los ensayos estándar de coagulación (tiempo de protrombina/índice internacional normalizado [TP/IIN], tiempo de tromboplastina parcial activada [TTPa], fibrinógeno, dímero-D y proteína C) fueron medidos usando un STA Compact Hemostasis System (Diagnostica Stago, Inc., Parsippany, NJ). Las muestras de sangre entera fueron analizadas por tromboelastografía (TEG 5000; Haemonetics Corporation), para evaluar el tiempo de formación del coágulo (tiempo r), la tasa de formación de coágulos (ángulo-α), el tiempo en minutos para alcanzar 20 mm de fortaleza del coágulo (tiempo k), máxima amplitud del trazado que representa la contribución plaquetaria, fortaleza absoluta del coágulo (valor G) y el grado de fibrinólisis (LY30).

    Oxigenación tisular
    Se colocó un sensor de espectroscopia cercana al infrarrojo en la eminencia tenar de una extremidad superior no lesionada, y se midió continuamente la oxigenación tisular (StO2; Hutchinson Technology, Inc, Hutchinson, MN), comenzando 1 hora antes de la primera transfusión de glóbulos rojos, hasta 12 horas después de haberse completado la segunda transfusión.

    Parámetros clínicos
    Los datos del estudio fueron recolectados y manejados utilizando las herramientas REDCap, de captura electrónica de datos disponibles en la OHSU. REDCap (Research Electronic Data Capture) es una aplicación segura, basada en internet, diseñada para apoyar la captura de datos para estudios de investigación, brindando: (1) una interface intuitiva para el ingreso de datos validados; (2) pistas de auditoría para el rastreo de la manipulación de datos y procedimientos de exportación; (3) instrumentos automatizados de exportación para la descarga transparente de datos en programas estadísticos comunes; y (4) procedimientos para importar datos de fuentes externas.

    Análisis estadístico
    Los autores basaron el poder estadístico del análisis en un estudio previo, que mostró que la transfusión de GREL viejos resulta en una reducción de la StO2 de aproximadamente un 5% [24]. Sobre la base de un poder estadístico del 80% y un α = 0,05, se estimó que se requeriría un total de 288 pacientes para completar el estudio. El estudio concluyó después de haberse enrolado a 254 pacientes, debido a la terminación del ciclo de financiación.

    Los datos fueron analizados utilizando el programa SPSS, versión 22 (IBM Corp., Armonk, NY). Las estadísticas descriptivas fueron computadas para todas las variables del estudio, y la distribución estratificada de las parcelas fue examinada para verificar la normalidad de la distribución de las variables continuas. Las variables continuas normalmente distribuidas fueron comparadas con la prueba t o el análisis de la varianza (ANOVA), seguido por el análisis post hoc de Turkey, y reportadas como medias ± desvío estándar de la media. Los datos no paramétricos fueron comparados con la prueba U de Mann-Whitney, la de Kruskal-Wallis o la rank-sum de Wilcoxon, y reportadas como medianas (rango intercuartilar). Las variables dicotómicas fueron evaluadas con el análisis de 2. La significación fue fijada a P < 0,05 para todos los análisis.

    Resultados
    Doscientos cincuenta y seis pacientes fueron randomizados y recibieron sangre (84 GREL jóvenes, 86 GREL viejos y 86 GREC). El sexo, edad e ISS no difirieron entre los grupos. La población estuvo moderadamente lesionada, con un ISS medio de 19. No hubo diferencias en la duración de la estadía hospitalaria, de la estadía en la unidad de cuidados intensivos, de los días en respirador y de la mediana de la presión arterial sistólica, antes o después de la transfusión, entre los grupos.
    La mediana del tiempo para los GREL fue de 32 días para el grupo viejo y de 7,5 días para el grupo joven. Los GREC fueron transfundidos a una mediana de 1 día después del descongelamiento y desglicerolización. Los pacientes en todos los grupos recibieron el mismo número de unidades de glóbulos rojos después de la randomización, y no hubo diferencias en la cantidad de pacientes que recibieron 1 unidad o hasta 5 unidades o más.
    Tampoco hubo diferencias en el día, desde la admisión, cuando se dio la primera unidad randomizada. No hubo diferencias en los resultados clínicos adversos, incluyendo mortalidad, entre los grupos. Tampoco hubo diferencias en los resultados en el subgrupo de pacientes (dentro de cada grupo) que recibieron 5 o más unidades. No se reportaron reacciones por la transfusión en este estudio. No hubo diferencias en el cambio en la StO2, entre los grupos, desde la línea de base, en el curso de 3 horas.

    Los marcadores bioquímicos e inflamatorios que influencian la función de los glóbulos rojos fueron medidos en las unidades de glóbulos rojos. De manera similar al estudio previo de los autores [22], los GREC contuvieron concentraciones más bajas de α-2 macroglobulina, haptoglobina, PCR y amiloide sérico P (P < 0,001 vs GREL viejos). Los GREC y los GREL jóvenes tuvieron además niveles más altos de 2,3-DFG (P < 0,01 vs GREL viejos), lo que facilitó la liberación de O2 desde los glóbulos rojos a los tejidos.
    Los niveles de Hb libre fueron más bajos en el grupo de los GREL jóvenes y similares en los de GREC y GREL viejos. Las citoquinas anti-inflamatorias IL-4 e IL-10 estuvieron aumentadas el los GREC (P < 0,001 vs GREL nuevos y viejos). Los niveles de los marcadores inflamatorios GMCSF, ITF- e IL-6 estuvieron elevados en los GREC en comparación con los GREL viejos (P < 0,001); no obstante, IL-6 e ITF- eran apenas perceptibles en cualquiera de las muestras.
    Los marcadores bioquímicos y los niveles de citoquinas fueron medidos también en las muestras de los pacientes. Los pacientes del grupo con GREC tuvieron niveles basales más bajos de PCR comparados con los del grupo de GREL viejos (P < 0,05). No hubo diferencias entre o dentro de los grupos en relación con la α-2 macroglobulina, haptoglobina o 2-3 DFG.
    Los niveles de IL-2 estuvieron aumentados a las 12 horas en los pacientes que recibieron GREC (P < 0,05). Hubo aumentos significativos en la HB libre en el grupo de GREL viejos durante la transfusión, pero no en los otros grupos (P < 0,05 vs línea de base). Las pruebas estándar de coagulación (TP/IIN, TTPa, fibrinógeno y dímero-D) y los parámetros del tromboelastrograma (valor r, k, ángulo-α, amplitud máxima y LY30) no difirieron entre o dentro de los grupos, y las medianas de los valores estuvieron todas dentro de los límites normales.

    Discusión
    El presente estudio es el ensayo prospectivo randomizado, comparando los GREC con los GREL, más grande que se haya hecho hasta ahora. El mismo revela que la transfusión de GREC, GREL viejos y GREL jóvenes, tiene un efecto similar sobre los resultados clínicos en los pacientes de trauma. Esas transfusiones tienen también efectos similares sobre la oxigenación de los tejidos, mediadores bioquímicos, inflamación y parámetros de coagulación.

    Los hallazgos de este ensayo son muy similares a los publicados recientemente de los ensayos ABLE (Age of Transfused Blood in Critical Ill Adults) y RECESS (Effects of Red Cell Storage Duration on Patients Undergoing Cardiac Surgery), que no revelaron diferencias en la mortalidad o resultados secundarios, en pacientes críticamente enfermos y pacientes de cirugía cardíaca, randomizados para recibir GREL viejos o GREL jóvenes [24,25]. Ninguno de esos ensayos se enfocó en los pacientes de trauma.

    Los glóbulos rojos congelados con 40% (peso/volumen) de glicerol y almacenados a -80º C, son lavados después de descongelarlos para reducir el contenido de glicerol a menos del 1% [27-29]. Ese paso es beneficioso porque permite la remoción del glicerol, restos celulares, plaquetas, leucocitos, isoaglutininas anti-A y anti-B, el anticoagulante usado para la recolección y otras sustancias plasmáticas y no plasmáticas biológicamente activas, que puedan tener significación fisiológica por jugar un rol en la inflamación, disfunción vascular y reacciones a la transfusión [30-32]. Eso fue confirmado en este estudio por las cantidades marcadamente reducidas de α-2 macroglobulina, haptoglobina, PCR y amiloide sérico P, en los GREC.
    Otros autores han mostrado que el lavado de los glóbulos rojos reduce las sustancias plasmáticas y no plasmáticas a menos del 5% de su valor original [33-35]. La exposición de los glóbulos rojos descongelados al lavado salino induce a un pequeño grado de hemólisis, pero puede ser una hemólisis selectiva de glóbulos rojos dañados o senescentes.
    Rowe y col., demostraron que el daño “subhemolítico”, debido a la congelación, está relacionado in vivo con la edad del eritrocito, siendo los glóbulos rojos más viejos los más susceptibles [30]. Esos glóbulos rojos dañados probablemente no sobrevivirían si fueran transfundidos. La excelente sobrevida in vivo indica que las células más frágiles son removidas durante el proceso post descongelamiento. Eso podría explicar por qué los GREC fueron igualmente efectivos para elevar el hematocrito, a pesar de la remoción de los glóbulos rojos que ocurre con el paso de la desglicerolización [18,34,36].

    Ha habido un uso extenso de los GREC en la práctica civil y militar, especialmente durante el período desde 1960 hasta 1980 [37-44]. El primer banco de glóbulos rojos criopreservados fue organizado en el Chelsea Naval Hospital, en Boston, MA, en 1956, y el primer estudio clínico investigando la seguridad y eficacia de la transfusión alogénica de GREC fue realizado en el US Naval Hospital, en Danang, Vietnam del Sur [40,45]. La sangre fue recolectada, procesada y criopreservada en hospitales navales en los Estados Unidos, y embarcada en contenedores de espuma de poliestireno, empaquetados con hielo seco.
    Dentro de los 6 meses, 43 víctimas militares gravemente heridas que requirieron transfusión masiva, recibieron un total de 347 unidades de GREL y 307 unidades de GREC [40]. Los niveles post transfusión en plasma de Hb, bilirrubina, recuento de plaquetas, Hb urinaria y creatinina sérica, no fueron diferentes entre los pacientes transfundidos con GREC y GREL [40].

    Se desarrolló un programa terapéutico de transfusión de componentes utilizando GREC en el Cook County Hospital en Chicago [46]. Los GREC han sido usados para hasta el 64% de las transfusiones, dependiendo de la disponibilidad de eritrocitos para congelado. La institución de GREC se asoció con una disminución en la incidencia de reacciones post transfusión, desde el 0,57% al 0,11% [46]. El New York Blood Center reportó una experiencia similar. Ese grupo instituyó el uso de los GREC en niños con talasemia en 1968, y demostró una disminución en la incidencia de reacciones febriles desde el 50% hasta el 1% [47]. Aún los GREL altamente lavados producen una tasa del 10% de reacciones febriles en esos pacientes [48].

    El uso de GREC fue largamente abandonado a causa de preocupaciones médicas y logísticas. Los métodos previos de desglicerolización de los glóbulos rojos, comprendían técnicas abiertas no automatizadas, que introducían el potencial para la infección. El ACP 215 brinda un método cerrado, automatizado, para procesar los GREC descongelados, que acelera su disponibilidad.
    Los GREC descongelados y desglicerolizados están aprobados por la Food and Drug Administration para su uso, hasta 14 días después de descongelados, brindando la posibilidad de iniciar la transfusión en ambientes de emergencia, de manera similar al plasma descongelado. Se eligieron 14 días, porque después de ese período el porcentaje de células viables cae por debajo de 80, comparado con la unidad donada original, y no por efectos peligrosos. Los GREC continúan siendo utilizados en los conflictos en Irak y Afganistán, y por los America´s Blood Centers, durante desastres, como un recurso limitado.

    De acuerdo con el programa SPOTLIGHT del America´s Blood Center para el monitoreo de la disponibilidad de sangre, un promedio de aproximadamente el 30% de los sitios que reportan a nivel nacional, tienen disponible un suministro de sangre sólo para 2 días o menos [49]. La sangre recolectada después de desastres nacionales toma históricamente 2 días en llegar a los bancos de sangre, lo que representa demasiado tiempo de retraso para un uso inmediato en las víctimas.
    Dentro del mes del 9/11, la Cruz Roja Americana recolectó 928.293 unidades de GREL, estimándose que 287.000 de ellas eran unidades extras de sangre. Finalmente, 49.860 de esas unidades fueron desperdiciadas, representando una tasa global de derroche del 5% y una tasa de desperdicio del 17% de las unidades extras recolectadas [50]. Es probable que el número total de unidades desperdiciadas sea mucho más grande, pero el número real no está disponible. Debido a la limitada disponibilidad del ACP 215, sólo 9.500 unidades de sangre tipo 0 fueron congeladas después del 9/11 [50]. Está claro que la tecnología actual para los bancos de sangre no está disponible para escenarios de desastres, y el uso de GREC  tiene un gran potencial para brindar una solución viable.

    El costo estimado de 1 unidad de GREC es de $ 600 dólares, comparado con $ 200 dólares para una unidad de GREL. Debido al costo en aumento y a la complejidad logística asociados con los GREC, sería ideal mantener bancos de sangre congelada para suplementar a los bancos de sangre estándar con GREL, de manera de aumentar la flexibilidad necesaria para contar con glóbulos rojos durante los períodos de uso aumentado, escenarios de desastres, en áreas rurales con acceso limitado, y para los pacientes con tipos raros de sangre o desórdenes sanguíneos.

    Limitaciones
    Este estudio fue intencionalmente realizado en pacientes estables de trauma, después de la resucitación inicial, para enfocarse sobre los efectos de las transfusiones individuales de unidades. Los pacientes recibieron un número limitado de transfusiones, evitando un análisis de los efectos de las transfusiones de gran volumen sobre los resultados. Los hallazgos de este ensayo no pueden ser trasladados a escenarios de transfusiones masivas y los efectos de transfusiones de gran volumen de GREC siguen siendo desconocidos. Ese será el tema de estudios futuros.

    El poder estadístico del análisis para este estudio se basó en una diferencia observada en la StO2 en un estudio previo, comparando la transfusión de GREL de menos de 21 días con GREL de 21 o más días. Este estudio no fue potenciado para equivalencia de los parámetros clínicos y, por lo tanto, debe ser considerado un ensayo piloto.

    Conclusiones
    Los autores han demostrado, en pacientes de trauma moderadamente lesionados, que la transfusión con GREC es igualmente efectiva y segura, comparada con la transfusión con GREL. Debido a la posibilidad de almacenar GREC por hasta 10 años y por hasta 14 días después de descongelarlos, la criopreservación representa una tecnología flexible, que tiene el potencial de cambiar sustancialmente el almacenamiento de sangre en diversos escenarios. Estudios futuros se enfocarán sobre las comparaciones entre transfusiones de GREL y GREC en ambientes de emergencia.

    Comentario y resumen objetivo: Dr. Rodolfo D. Altrudi

    Estrategias para realizar transfusiones seguras y apropiadas

    Estrategias para realizar transfusiones seguras y apropiadas
    Las mejores prácticas para la seguridad de los pacientes que reciben transfusiones y para reducir la necesidad de las mismas. Respuestas a las preguntas fundamentales sobre una práctica que se redefine.Autor: Dres. Michael F Murphy, Jonathan H. Waters, Erica M Wood, Mark H Yazer BMJ 2013;347:f4303
    La transfusión de sangre es una parte esencial de la asistencia médica moderna y cuando es utilizada apropiadamente puede salvar vidas. En todo el mundo, los servicios de hemoterapia se esfuerzan por ofrecer productos sanguíneos seguros  y trabajan para que en los hospitales los mismos estén realmente disponibles para los pacientes. Los componentes de la sangre, como los eritrocitos, las plaquetas, el plasma fresco congelado, los crioprecipitados y los granulocitos son preparados a partir de donaciones de sangre entera o recolectada por aféresis.  Los derivados plasmáticos como los concentrados de factores de la coagulación, las inmunoglobulinas y la albúmina son preparados a partir de grandes reservas de plasma, bajo las condiciones de fabricación de los medicamentos. 
    El proceso para obtener una unidad de sangre de un donante para ser transfundida a un paciente es complejo. Se deben cumplir muchos pasos para garantizar que la transfusión es lo más segura posible. Aunque las complicaciones graves de las transfusiones son infrecuentes, los pacientes deben ser transfundidos siguiendo las normas basadas en la evidencia. Esto disminuirá cualquier efecto adverso y garantizará que los productos de la sangre, los cuales son donados por voluntarios, y son costosos y a veces escasos,  sean usados en forma apropiada. Es importante tomar medidas para reducir o eliminar la necesidad de transfusión, considerando enfoques alternativos para el manejo del paciente. Los pacientes deben tener la necesidad clínica de la transfusión y también saber el motivo que ha generado la indicación de la transfusión. 
    ¿Cuándo es apropiada una transfusión de sangre?
    La transfusión de sangre no debe depender de un recuento sanguíneo bajo, como una concentración baja de hemoglobina o de plaquetas, o alteraciones en el análisis de la coagulación. Lo que determina la necesidad de la transfusión ES EL conjunto de estos hallazgos y el estado clínico del paciente.
    Un objetivo de algunos ensayos controlados aleatorizados de pacientes de terapia intensiva, cirugía cardiotorácica, reparación de fractura de cadera y hemorragia gastrointestinal superior aguda ha sido comprobar si los pacientes pueden tolerar una estrategia transfusional restrictiva. El resultado fue que una hemoglobina de 70-80 g/L tomada como umbral para la transfusión de glóbulos rojos se asoció con resultados clínicos equivalentes o mejores que cuando el umbral utilizado fue de 90-100 g/L.
    Una revisión de Cochrane recomienda hacer la transfusión de glóbulos rojos cuando la hemoglobina cae a 70-80g/L o menos, e incluso entonces la necesidad de la transfusión dependerá de las circunstancias clínicas. La misma estrategia transfusional restrictiva se recomienda para los pacientes con antecedentes de enfermedad cardiovascular, a menos que el paciente presente dolor precordial agudo, insuficiencia cardíaca, hipotensión o taquicardia que no responde al aporte de líquidos. Sin embargo, para algunos pacientes—con cardiopatía isquémica crónica, lesión cerebral y signos de perfusión tisular inadecuada—la calidad de la evidencia es mala. En estos casos es muy valioso el criterio médico. La guía de la British Committee for Standards in Haematology (BCSH) recomienda hacer la transfusión con un umbral de hemoglobina de 70-90 g/L. los pacientes con un recuento de plaquetas >50×109/L o un RIN (International Normalised Ratio) <2.0 pueden ser sometidos a procedimientos invasivos sin sangrado importante y no es necesario corregir previamente esas anormalidades de laboratorio. Los pacientes que no sangran deben ser transfundidos con una dosis de un componente sanguíneo a la vez—una unidad de glóbulos rojos o una dosis terapéutica de plaquetas para los adultos, o una dosis de componentes del plasma, ajustado al peso del paciente. Posteriormente, antes de repetir las transfusiones, los pacientes deben volver a evaluarse  clínicamente y con análisis de laboratorio.
    Otros estudios aleatorizados controlados no comprobaron que el uso de umbrales de hemoglobina más bajos mejore los resultados en el paciente.  En consecuencia, ya no se utiliza como dosis “estándar” la transfusión de 2 unidades de sangre para los pacientes sin hemorragia. Esta estrategia no se aplica para los pacientes con hemorragia grave, en quienes pueden requerirse una transfusión urgente de varias unidades de eritrocitos, plasma o plaquetas.
    ¿Cómo se deben manejar los pacientes que toman fármacos antiagregantes o anticoagulantes en el preoperatorio o las situaciones de emergencia?
    El manejo perioperatorio de los pacientes que toman medicamentos antiplaquetarios y anticoagulantes implica equilibrar el riesgo de un aumento del sangrado quirúrgico con el riesgo de eventos tromboembólicos. Las guías nacionales de Australia y Nueva Zelanda y las Sociedades Americanas de Cirujanos Torácicos y Anestesiólogos Cardiovasculares recomiendan interrumpir el clopidogrel 3-5 días antes de la cirugía debido al aumento del sangrado perioperatorio, de la necesidad de transfusiones, las reoperaciones y la estancia hospitalaria. Las pruebas de hemostasia en los puntos de atención (sitios cercanos al punto de atención del paciente, como puede ser a la cabecera de su cama) mediante el uso de la tromboelastografía y el mapeo de plaquetas puede ayudar a identificar a los pacientes que toman clopidogrel y que mantienen una actividad plaquetaria y una hemostasia normales, y que no necesitan un período preoperatorio de espera. Los pacientes pueden continuar tomando aspirina, a excepción de los que van a ser sometidos a neurocirugía o cirugía intraocular. En la cirugía ortopédica, los antiinflamatorios no esteroides deben ser interrumpidos 2 semanas antes de la cirugía con el fin de reducir la pérdida de sangre y las transfusiones.
    En los pacientes sometidos a intervenciones quirúrgicas menores como la cirugía de cataratas, los procedimientos dentales menores, la endoscopia digestiva superior y la colonoscopia con o sin biopsia, la warfarina puede continuarse siempre y cuando el RIN esté dentro del rango terapéutico. Sin embargo, en los procedimientos más complejos, cuando se interrumpe la warfarina para minimizar el riesgo de sangrado, puede ser necesario un tratamiento de transición con heparina para reducir el riesgo de trombosis. Se debe solicitar el asesoramiento especializado.
    La reversión de emergencia de la anticoagulación con warfarina en los pacientes hemorrágicos debe hacerse con 25-50 mg/kg de concentrado del complejo de protrombina y 5 mg de vitamina K intravenosa. No hay antídotos específicos para la trombina directa nueva (por ej., el dabigatrán) o los inhibidores Xa (como el rivaroxaban). Basada en los estudios en animales, la BCSH recomienda manejarse con  las mediciones hemostáticas generales y considerar el tratamiento con el concentrado de complejo de protrombina, concentrado de complejo de protrombina activada (como el inhibidor de la actividad de corrección del factor VIII), o el factor recombinante VII activado.
    ¿Cuáles son los análisis de laboratorio esenciales antes de la transfusión?
    Una vez tomada la decisión de transfundir y enviada al laboratorio una muestra de la sangre que se va a transfundir para hacer las pruebas de compatibilidad, se debe determinar el grupo ABO del paciente y buscar anticuerpos antieritrocitos atípicos, sobre todo los que son clínicamente relevantes. Una vez hecha esta prueba, se demostrará la compatibilidad entre la unidad de glóbulos rojos y el suero del paciente,  mediante una prueba cruzada serológica o electrónica.
    Determinación del tipo ABO del receptor
    El tipo ABO (o grupo) del paciente se determina utilizando 2 pruebas complementarias, las pruebas directa e inversa, basadas en el principio de que los receptores adultos tienen anticuerpos naturalmente formados (esperados) contra los antígenos A o B que faltan en sus glóbulos rojos.
    Prueba directa:
    • Se realiza mezclando por separado los glóbulos rojos del paciente con los anticuerpos monoclonales contra los antígenos A y B, disponibles en el comercio.
    • Si después del agregado de los anticuerpos a los glóbulos rojos del paciente, los glóbulos rojos se aglutinan, se considera que la reacción es positiva—en los hematíes del receptor existe el antígeno A o B o ambos.
    .
    Prueba inversa:
    • Se realiza mezclando por separado el plasma del receptor humano con los eritrocitos humanos A y B disponibles en el comercio.

    • Si después de agregar el plasma del paciente a los glóbulos rojos, los mismos se aglutinan, se considera que la reacción es positiva— en el plasma del receptor existen anticuerpos anti-A o anti-B o ambos.
     
    Detección de anticuerpos antieritrocitos atípicos en el plasma del receptor
    Aunque virtualmente todos los adultos tienen anticuerpos preformados contra los antígenos A o B (o ambos) que no existen en sus glóbulos rojos, después de la exposición a glóbulos rojos alogénicos por transfusión de productos celulares sanguíneos o durante el embarazo, pueden formarse anticuerpos de glóbulos rojos atípicos (no ABO). La detección de anticuerpos se realiza usando 2 o 3 glóbulos rojos disponibles en el comercio que expresan todos los antígenos de menor importancia entre ellos.
    El análisis se realiza de una manera similar a la prueba inversa. El plasma del paciente se incuba con las células de detección comercialmente disponibles: la aparición de aglutinación o de hemólisis indica una reacción de anticuerpos inesperados positiva en el plasma del receptor, el que se ha unido a un antígeno afín en las células de detección. Si el análisis de detección es positivo, entonces se utilizan células rojas reactivas adicionales para establecer la especificidad del anticuerpo. Para realizar la detección de los  anticuerpos existen manuales y métodos automatizados; en general, para completar e interpretar los resultados de esta prueba se tarda aproximadamente 1 hora. La identificación de los anticuerpos puede tardar varias horas o aún más, dependiendo del número y la naturaleza de los anticuerpos presentes.
    Pruebas Cruzadas
    Para la mayoría de los receptores en los que no se han detectado anticuerpos en una muestra actual o anterior, la prueba cruzada electrónica ofrece muchas ventajas sobre la prueba cruzada serológica. En particular, se elimina la necesidad de tener unidades de glóbulos rojos físicamente asignadas al destinatario y por lo tanto no disponibles para otros pacientes. En menos de 5 minutos después de que haberse ordenado, se puede hacer la prueba cruzada electrónica y emitir las unidades de glóbulos rojos, lo que agiliza el manejo del inventario del laboratorio sin comprometer la atención de los pacientes.
    La "emisión de sangre electrónica a distancia " es una extensión del sistema electrónico que permite la emisión segura de la sangre bajo el control electrónico en los refrigeradores para sangre que se hallan alejados del laboratorio de hemoterapia. La red informática hospitalaria es esencial para permitir la emisión de sangre electrónica a distancia y proporcionar los datos de cada paso del proceso.
    Los pacientes con anticuerpos a células rojas atípicos requieren pruebas serológicas cruzadas, mientras que las unidades de glóbulos rojos suelen ser asignadas de antemano, ya que puede ser difícil y lleva mucho tiempo identificar las unidades compatibles cuando existen otros anticuerpos. Si la necesidad de la transfusión es urgente y la espera de una unidad compatible puede comprometer la atención del paciente, entonces se pueden usar unidades no comparadas en forma cruzada, que son enviadas rápidamente por el laboratorio de hemoterapia. Estas unidades son siempre del grupo O, aunque la elección de las unidades RhD positivas o negativas puede depender de la edad y el sexo del receptor, y de haberse demostrado que es segura, incluso en pacientes con anticuerpos inesperados contra glóbulos rojos.
    ¿Qué peligros acarrea la transfusión?
    La transfusión acarrea importantes peligros infecciosos y no infecciosos. Hoy en día, en los países desarrollados es rara la transmisión de hepatitis y VIH por los componentes de la sangre. En la actualidad, el peligro de infección residual más común es la contaminación bacteriana de los componentes de la sangre, pero desde 2009, en el Reino Unido no ha habido casos. Actualmente, para minimizar este riesgo, antes de proveer las plaquetas, se hacen estudios para la detección de bacterias.  Durante muchos años, los derivados del plasma han sido sometidos a la eliminación de patógenos o a tratamientos de inactivación, y estas tecnologías se aplican cada vez más a los componentes de la sangre.
    La hemovigilancia es el reporte de las consecuencias adversas de la transfusión de sangre, que tiene como objetivo aprender cuál es la mejor manera de prevenirlas y manejarlas, tanto en el nivel nacional como en el regional. Muchas complicaciones y “near miss” se deben al error humano durante el proceso de transfusión. Con frecuencia están ocasionadas por no haber identificado apropiadamente al paciente durante la recolección de la muestra o antes de la transfusión.
    ¿Cómo se pueden minimizar los errores al transfundir?
    Los esfuerzos para reducir los errores en la transfusión han estado principalmente relacionados con la educación y la implementación de procedimientos para una buena práctica, aprendiendo de los incidentes previos y de los programas de entrenamiento. Este enfoque ha reducido, pero no eliminado, los eventos más graves, como la incompatibilidad ABO.
    Varios grupos han aprovechado las ventajas de la nueva tecnología y desarrollaron sistemas electrónicos para el manejo de las transfusiones, con el fin de hacer más segura la práctica transfusional. Todos los profesionales de la salud están familiarizados con la técnica de los códigos de barras desde hace muchos años, ya que se utiliza en el comercio, y muchos componentes de la sangre ya han sido codificados con esta tecnología. Un sistema de código de barras para la identificación de pacientes utiliza computadoras portátiles para analizar la compatibilidad de las muestras de sangre recolectadas y la administración de sangre. Luego de la implementación del código de barras hubo una gran mejoría en la identificación de los pacientes. El personal halló que el sistema de identificación por código de barras es fácil de operar y provoca menos distracción en comparación con los procedimientos de comprobación estándar en el punto de atención del paciente. Se ha comprobado que su implementación es factible y rentable, a través de una red de hospitales; en la actualidad, los sistemas de transfusión electrónicos son la intervención que recomienda el programa NHS Quality, Innovation, Prevention and Productivity (QIPP). Sin embargo, una encuesta llevada a cabo por el Comité Nacional de Transfusión Sanguínea de Inglaterra en 2008, que se repitió 2011, encontró que son pocos los hospitales que estaban usando los códigos de barras y otros sistemas electrónicos para la identificación del paciente para la transfusión. La implementación también es esporádica en otros países desarrollados como Estados Unidos y Australia.
    ¿Cómo se presentan las reacciones transfusionales más graves y comunes y cómo deben manejarse?
    Las reacciones transfusionales graves son poco frecuentes, pero pueden ser fatales, y cualquier paciente que se deteriora inesperadamente durante o después de la transfusión debe ser evaluado de inmediato y en forma cuidadosa por la posibilidad de haberse producido una reacción transfusional. La hemólisis intravascular por incompatibilidad ABO, la anafilaxia y la sepsis relacionadas con la transfusión se pueden presentar en forma repentina y muy grave, con colapso cardiovascular. La hemólisis intravascular y la sepsis también pueden presentarse con fiebre, escalofríos y el desarrollo rápido de una coagulación intravascular diseminada. Para confirmar o descartar un cuadro de "sangre equivocada" es necesario hacer de inmediato un examen clínico cuidadoso y las pruebas de laboratorio, incluyendo la recolección de nuevas muestras para repetir el grupo sanguíneo y la detección de anticuerpos. Toda vez que un paciente se agrava durante la transfusión, la misma debe ser detenida, al mismo tiempo que se realizan la evaluación clínica inicial y las pruebas de laboratorio.  También pueden ocurrir eventos no relacionados con la transfusión (reacciones medicamentosas, embolia pulmonar o empeoramiento de la enfermedad subyacente) cuyos síntomas y signos ser difíciles de distinguir de una reacción transfusional. Los hemocultivos del paciente y los cultivos de la unidad de transfusión son esenciales en la investigación de una contaminación bacteriana presunta. Si la reacción es grave, se deben iniciar antibióticos empíricos sin demora.
    Respuesta inmediata ante cualquier reacción transfusional grave
    • Detener la transfusión
    • Evaluar la situación clínica del paciente
    • Volver a comprobar los datos de identificación en las pulsera del paciente
    • Verificar que el producto transfundido corresponda a ese paciente
    • Solicitar asistencia
     • Informar al laboratorio de hemoterapia y solicitar consejo sobre la investigación y el manejo
    Las reacciones transfusionales deben ser investigadas por un equipo clínico terapéutico con el apoyo del servicio de hemoterapia del hospital. Todos los incidentes deben ser revisados por el comité de hemoterapia del hospital y reportado al programa de hemovigilancia local. Los eventos “near miss” relacionados con "la sangre equivocada "y otros errores de procedimiento lamentablemente son comunes en los hospitales. Por ejemplo, en un estudio internacional ocurrió 1 caso de "sangre en el tubo equivocado" en 1.986 muestras y 1 caso en 1.303 muestras en un estudio del Reino Unido. Estos eventos deben ser considerados como oportunidades para aprender y poner en práctica las medidas para prevenir o reducir otros eventos.
    ¿Cuál es la práctica actual de la transfusión?
    Durante la última década, la mayor conciencia de las complicaciones y los costos de la transfusión ha estimulado a los hospitales para investigar la manera de reducir el uso de la sangre. En Inglaterra, la demanda de unidades de sangre, que aumentó en forma sostenida durante la década de 1990, disminuyó notablemente (18%) a partir de 2002-03 hasta 2007-08, con un lento pero continuo descenso desde entonces. Las razones de esta reducción no son del todo claras, pero probablemente se asocian con las iniciativas del Departamento de Salud, la mejor evidencia sobre las estrategias transfusionales restrictivas y un aumento del precio de la sangre suministrada a los hospitales por la NHS Blood and Trasplant. Por el contrario, en Inglaterra ha incrementado la demanda de plaquetas y de plasma fresco congelado. Grandes auditorías regionales y nacionales han documentado que es frecuente el uso inadecuado de la sangre, el plasma fresco congelado, las plaquetas, y los crioprecipitados. Esta mala práctica continúa a pesar de haber mejorado la evidencia base para el uso de la sangre, de la existencia de numerosos guías para las transfusiones y muchas iniciativas para reducir su uso inadecuado. El frecuente uso inadecuado de la sangre y la variación en la práctica entre los diferentes hospitales y equipos clínicos indican que se podría reducir más el uso de la sangre sin comprometer la seguridad del paciente y, de hecho, probablemente mejorándola.
    ¿Cuáles son las estrategias que para minimizar la transfusión inadecuada?
    El uso de sistemas computarizados para las prescripciones médicas, en los que se vinculan los datos de información del laboratorio, proporciona una oportunidad para la educación sobre los umbrales de transfusión, basada en la evidencia. Este sistema puede funcionar como un apoyo para el sistema de toma de decisiones clínicas.
    Cuando un médico intenta ordenar productos sanguíneos para un paciente cuyos resultados de laboratorio anteriores indican que no requiere transfusión, en la pantalla de uno de estos sistemas aparece una advertencia que sugiere que la transfusión es innecesaria. Estas alertas pueden mejorar la seguridad del paciente y reducir las transfusiones innecesarias. También pueden aparecer sugerencias sobre alternativas de transfusión o de dosis ajustadas al peso. El umbral a partir del cual se activa un alerta puede variar de acuerdo a la indicación de la transfusión seleccionada por el prescriptor, de manera que se pueden utilizar diferentes umbrales basados en la evidencia para diferentes situaciones clínicas. Un sistema de atención general de EE.UU. halló que casi el 25% de los pedidos de plasma alertados por el sistema fueron cancelados, al igual que casi el 15% de las órdenes de glóbulos rojos alertados.
    ¿Cómo se  puede reducir el uso de las transfusiones?
    La identificación y el tratamiento de la anemia antes de la cirugía electiva requieren un hemograma, el cual debe ser realizado por lo menos 30 días antes de la cirugía. Esto permite la rápida revisión de los resultados y el tratamiento activo de una causa corregible de anemia, como puede ser el hierro para la anemia ferropénica. En el quirófano se pueden aplicar varias estrategias para minimizar o eliminar la necesidad de transfusión alogénica, siendo la más eficaz la autotransfusión intraoperatoria. Esta técnica consiste en recoger la sangre quirúrgica u obstétrica derramada para luego proceder a su filtración, lavado, concentración y reinfusión, una vez que se ha recogido una cantidad de sangre suficiente. Su uso solo se requiere en las operaciones que se acompañan de gran hemorragia, como la cirugía cardiovascular y los procedimientos ortopédicos. La evidencia actual indica que el rescate celular intraoperatorio no está contraindicado en la cirugía del cáncer y también puede ser utilizado con éxito en casos obstétricos y pediátricos. El rescate celular postoperatorio implica la recuperación y la reinfusión de la sangre recogida por drenajes quirúrgicos; la sangre puede ser lavada o no antes de la reinfusión.
    Los análisis en los puntos de atención pueden ayudar a determinar la necesidad de transfusiones de plaquetas y plasma en los pacientes que deben someterse a una cirugía o que cursan una hemorragia importante. Se ha demostrado que el uso de la tromboelastografía reduce la pérdida de sangre durante la cirugía cardíaca y mejora la evolución posquirúrgica, pero se necesitan más datos para determinar si su uso mejora los resultados en el paciente.
    El estudio CRASH-2 comprobó que el ácido tranexámico, un fármaco antifibrinolítico, redujo la mortalidad en el trauma sin aumentar los eventos tromboembólicos; el uso de este fármaco se ha incrementado en varios escenarios clínicos. Ahora se ha utilizado en las lesiones cerebrales traumáticas, y como un agente tópico en el reemplazo articular total. Una revisión sistemática reciente ha demostrado claramente que los antifibrinolíticos reducen la pérdida de sangre y la necesidad de transfusión en una amplia gama de pacientes quirúrgicos.
    En el entorno de la atención médica o intensiva se pueden utilizar diferentes estrategias para minimizar la necesidad de transfusiones. Es de gran importancia reducir al mínimo la flebotomía. La sangre debe ser recogida solo cuando los resultados de las pruebas orienten la toma de decisiones clínicas. El punto de atención también tiene la ventaja de utilizar microlitros en lugar de mililitros de sangre. El manejo activo de la anemia puede evitar la necesidad de la transfusión en los pacientes con patologías médicas. En general, la anemia ferropénica puede  ser controlada con hierro por vía oral, aunque algunos pacientes con pérdida de sangre gastrointestinal crónica se manejan mejor con hierro intravenoso. El hierro intravenoso también es necesario para el tratamiento de la ferropenia funcional (aporte inadecuado de hierro a la médula ósea en presencia de reservas de hierro suficientes).
    ¿Cómo pueden participar los pacientes para reducir la necesidad de transfusión?
    La participación del paciente en la toma de decisiones para la transfusión es fundamental en el enfoque de la atención centrada en el paciente. Cuando se le propone una transfusión, el paciente debe entender por qué. Se debe brindar información verbal y escrita de una manera que le permita comprender los beneficios y los riesgos previstos y cuáles son las alternativas disponibles. El plan de la transfusión debe quedar acordado entre el médico y el paciente y documentado en la historia clínica. Cuando esto no es posible (por ej., cuando el paciente está inconsciente), en este proceso de obtención, en el consentimiento informado debe participar el representante del paciente.
    ♦ Traducción y resumen objetivo: Dra. Marta Papponetti