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martes, 30 de abril de 2019

Calcificaciones pulmonares asociadas a insuficiencia renal crónica

Calcificaciones pulmonares asociadas a insuficiencia renal crónica
Archivos de Bronconeumologia
Vol. 43. Núm. 6.
páginas 297-353 (Junio 2007
Introducción
Las calcificaciones pulmonares son depósitos de calcio en el pulmón que se asocian a diversas enfermedades y situaciones que predisponen a su aparición. Pueden presentarse de 2 formas: metastásica y distrófica. La primera corresponde al depósito de calcio sobre tejido pulmonar sano, y la segunda, sobre tejido pulmonar lesionado. La causa más frecuente de calcificación metastásica es, con diferencia, la insuficiencia renal crónica, sobre todo si requiere tratamiento con hemodiálisis1. Dada la baja prevalencia de esta enfermedad, su patogenia es aún desconocida. La mayoría de las veces cursa de manera asintomática, pero en ocasiones puede acompañarse de disnea, desde a grandes hasta a mínimos esfuerzos, e incluso insuficiencia respiratoria crónica. Es característico que el trastorno funcional evolucione hasta producir una alteración ventilatoria de carácter restrictivo, con hipoxemia y disminución de la transferencia al monóxido de carbono (CO), aunque no siempre es así (como en el caso que presentamos, en el cual la alteración ventilatoria fue de tipo obstructivo y la presión arterial de oxígeno se encontraba dentro de los márgenes de referencia). La radiografía de tórax es muy inespecífica y en numerosas ocasiones puede ser normal. Otras veces, muestra distintos patrones, desde un infiltrado alveolar hasta un patrón nodulillar difuso bilateral. En muchas de estas ocasiones las imágenes se confunden con las de otras enfermedades como, por ejemplo, el edema pulmonar o la neumonía. La tomografía axial computarizada (TAC) de alta resolución muestra 3 patrones típicos: múltiples nódulos calcificados de distribución difusa o limitada; infiltrados mal definidos (grownd glass), o áreas de consolidación densas. Según Chan et al, la gammagrafía con 99mTc-MDP (difosfonato de metileno) podría ser la técnica con mayor sensibilidad para detectar calcificaciones pulmonares. Además, presenta la ventaja de evaluar las calcificaciones que pueda haber en otros órganos. El tratamiento irá dirigido a corregir las causas que predisponen el depósito de calcio en el pulmón como, por ejemplo, la hipercalcemia o la hiperfosfatemia, el trasplante renal o el tratamiento del hiperparatiroidismo, entre otras.
Presentamos el caso de una paciente con insuficiencia renal crónica, que había requerido hemodiálisis y finalmente trasplante renal 10 años antes, y que consultó a neumología para valorar la enfermedad pulmonar (patrón nodulillar bilateral) y el riesgo quirúrgico ante la necesidad de realizar un segundo trasplante renal.
Observación clínica
Mujer de 63 años, con antecedentes de talasemia menor, artopatía gotosa e insuficiencia renal crónica no filiada (nefropatía gotosa frente a nefritis intersticial hipopotasémica e ingesta de regaliz), que en 1992 inició tratamiento con hemodiálisis y en 1993 requirió trasplante renal. También precisó paratiroidectomía subtotal por hiperparatiroidismo terciario. Presentaba fibrilación auricular paroxística, en tratamiento con amiodarona. Una ecocardiografía realizada en mayo de 2003 mostró un ventrículo izquierdo no dilatado, con hipertrofia concéntrica, esclerosis valvular importante con insuficiencia mitral, insuficiencia tricuspídea y doble lesión aórtica moderadas. La presión arterial pulmonar era de 40 mmHg. En el año 2000, a raíz de un preoperatorio de cataratas, se evidenció en la radiografía de tórax un patrón nodulillar bilateral y se estableció el diagnóstico de fibrosis pulmonar no filiada.
La paciente ingresó en varias ocasiones por descompensación respiratoria secundaria a infección bronquial. Clínicamente presentaba disnea a esfuerzos moderados. En la actualidad presentaba nefropatía crónica del trasplante, por lo que se planteó un nuevo trasplante y se consultó a neumología para valorar la enfermedad pulmonar y el riesgo quirúrgico secundario. La radiografía de tórax mostraba un patrón nodulillar difuso bilateral, sin pérdida de volumen pulmonar (fig. 1). La exploración funcional respiratoria puso de manifiesto una limitación moderada al flujo aéreo e intensa reducción de la transferencia al CO. La capacidad vital forzada (FVC) era de 2,20 l (un 74% del valor de referencia [VR]), el volumen espiratorio forzado en el primer segundo (FEV1) de 1,37 l (63% del VR), el cociente FEV1/FVC del 62%, la capacidad residual funcional del 88% del VR, el volumen residual del 110% del VR, la capacidad pulmonar total del 91% del VR, la capacidad de difusión de CO (DLCO) del 41% del VR y DLCO/volumen alveolar del 46% del VR. Los valores de la gasometría arterial en reposo fueron: presión arterial de oxígeno (PaO2) de 82 mmHg, presión arterial de anhídrido carbónico (PaCO2) de 45 mmHg, pH de 7,41 y bicarbonato de 27 mEq/l. La TAC torácica demostró múltiples calcificaciones distribuidas en partes blandas de forma difusa, principalmente localizadas en el tejido subcutáneo; adenopatías calcificadas en la región traqueobronquial izquierda; calcificaciones aórticas y de anillo valvular mitral, y múltiples calcificaciones vasculares arteriales. En el parénquima pulmonar se evidenciaron múltiples infiltrados en vidrio deslustrado y de distribución centrolobulillar, que afectaban difusamente y de forma extensa ambos campos pulmonares (fig. 2). Todos estos hallazgos eran muy indicativos de calcificaciones metastásicas en relación con el hiperparatiroidismo terciario, secundario a la insuficiencia renal crónica.
Fig. 1. Radiografía de tórax de una paciente con calcificaciones pulmonares asociadas a insuficiencia renal crónica. Se observa un patrón nodulillar difuso bilateral.
Fig. 2. Tomografía axial computarizada de tórax que muestra la presencia de múltiples infiltrados en vidrio deslustrado y distribución centrolobulillar, indicativos de calcificaciones metastásicas.
Discusión
Las calcificaciones pulmonares metastásicas, como ya hemos comentado, se relacionan con determinadas enfermedades y situaciones que predisponen a su aparición. Entre dichas enfermedades se diferencian las de etiología benigna (insuficiencia renal crónica en hemodiálisis, trasplante hepático ortotópico, hiperparatiroidismo, ya sea primario, secundario o terciario; administración exógena de calcio y vitamina D, hipervitaminosis D, osteopetrosis y enfermedad de Paget) y las de etiología maligna (carcinoma de paratiroides, mieloma múltiple, linfoma o leucemia, carcinoma escamoso de hipofaringe, sarcoma sinovial, cáncer de mama y coriocarcinoma) (tabla I). Entre las situaciones que predisponen a la formación de calcificaciones pulmonares figuran la hipercalcemia y los ambientes alcalinos, aunque aquéllas no suelen aparecer cuando estas situaciones se presentan de forma aislada.
En la hipercalcemia no hay una correlación entre las concentraciones de calcio sérico y las calcificaciones. Incluso con cifras normales de calcio, cuando existe alguna alteración de base en su metabolismo, puede haber calcificaciones. Por otro lado, las sales de calcio precipitan en ambientes alcalinos. Los órganos que son más susceptibles a presentar calcificaciones, como el estómago, los riñones, el corazón o los pulmones, segregan radicales libres de hidrógeno y se crea entonces un ambiente tisular alcalino. También en el caso de los pulmones el pH sanguíneo es más alcalino que el de otros órganos, debido al intercambio de anhídrido carbónico. El hecho de que la calcificación se produzca sobre todo en los ápices pulmonares, (ya que esta localización permite una relación ventilación/perfusión mayor y, por consiguiente, también mayor PaO2, menor PaCO2 y pH relativamente más elevado) ha sido comentado por Chon et al1, y también por otros autores4,5 en su revisión sobre el tema.
Como ya se ha comentado, la enfermedad renal crónica que ha necesitado hemodiálisis es la enfermedad que con mayor frecuencia se relaciona con la presencia de calcificaciones metastásicas pulmonares1-3. En el caso presentado había, a lo largo de la enfermedad, 4 factores que predisponen a esta situación: a) la acidosis, que aparece en ocasiones en la insuficiencia renal, aumenta la resorción de calcio y fosfato del hueso, con el aumento de sus concentraciones en sangre; b) el hiperparatiroidismo secundario (y posteriormente terciario) aumenta también la resorción ósea de calcio y fosfato; c) la alcalosis intermitente, que se acompaña en cada sesión de hemodiálisis, y d) la disminución de la filtración glomerular de fosfato también contribuye al aumento del producto calcio-fosfato en la sangre. Todo esto, junto con las exploraciones complementarias realizadas, apoya el diagnóstico de calcificaciones pulmonares asociadas a insuficiencia renal crónica y no a fibrosis pulmonar de etiología no filiada, como se había etiquetado anteriormente la enfermedad pulmonar de nuestra paciente.
Lo que motivó la consulta al servicio de neumología era el riesgo quirúrgico de esta paciente ante un segundo trasplante. En este caso, es cierto que el riesgo quirúrgico está aumentado, pero al mismo tiempo el tratamiento más apropiado es la corrección de la nefropatía crónica del trasplante: un nuevo trasplante renal.
Por último, queremos mencionar la singularidad de este caso. Es una enfermedad poco frecuente, pero que debería considerarse ante la presencia de cualquiera de las enfermedades antes citadas. Nos gustaría recordar también que, cuando la sospechemos, aunque la radiografía de tórax sea normal, si el paciente presenta síntomas respiratorios debería realizarse una TAC de alta resolución torácica o una gammagrafía con 99mTc-MDP porque, como ya hemos dicho, la radiografía puede ser normal en numerosas ocasiones aun en presencia de enfermedad.

Insuficiencia renal crónica en pacientes nefrectomizados por cáncer renal, frecuencia y factores asociados

Insuficiencia renal crónica en pacientes nefrectomizados por cáncer renal, frecuencia y factores asociados
Revista Mexicana de Urologia
Vol. 72. Núm. 1.
páginas 1-44 (Enero 2012

INTRODUCCIÓN
Por muchos años, la nefrectomía radical se consideró el tratamiento de elección de los tumores renales corticales, los avances en imagenología han incrementado la detección de tumores renales asintomáticos, hasta en un 73%.1 Actualmente, el 50% de los pacientes con tumores resecables quirúrgicamente, se presentan sin síntomas.2 En los pacientes con tumores renales T1, se encuentra indicado realizar nefrectomía parcial cuando esta es posible.
Diversos grupos han intentado describir las consecuencias sobre la función renal, en los pacientes sometidos a nefrectomía. Este procedimiento de forma parcial, tiene como objetivo el control del cáncer renal, y además preservar tejido renal, para disminuir la posibilidad de deterioro en la función renal.3
Estudios previos han demostrado un incremento en insuficiencia renal, definido como una concentración sérica de creatinina mayor a 2 mg/dL, en los pacientes que se someten a nefrectomía radical, comparado con los sometidos a nefrectomía parcial.4 Estos estudios tienen sus limitaciones, debido a que la creatinina sérica es una medición inadecuada de la función renal, puesto que clínicamente existe una disminución relevante de la función renal, con concentraciones séricas de creatinina < 2 mg/dL.
El seguimiento a largo tiempo, de pacientes nefrectomizados por trasplante renal, demuestra que una función renal normal puede ser mantenida por un riñón solitario. Sin embargo, el paciente de trasplante renal difiere significativamente de los pacientes con cáncer renal, debido a que estos son seleccionados para minimizar comorbilidades como hipertensión arterial sistémica (HAS), diabetes mellitus (DM) y tabaquismo, tales factores conocidos, que incrementan el riesgo de insuficiencia renal.5
Las guías actuales definen la enfermedad renal crónica, mediante la estimación de la tasa de filtración glomerular (eTFG) < 60 mL/min/1.73 m2.6 Estudios experimentales han demostrado que tras la reducción de la masa renal, se produce el desarrollo de la hiperfiltración, para evitar el descenso del filtrado glomerular (vasodilatación preglomerular, aumento del flujo plasmático por la nefrona y aumento de la presión intracapilar glomerular).7
Las principales consecuencias de la enfermedad renal son: pérdida de la función que conduce a falla renal,8 lo cual puede ocasionar patologías tales como HAS, anemia, malnutrición y reducción en la calidad de vida, así como incremento en el riesgo de enfermedad cardiovascular y mayor mortalidad.9,10 Datos de grandes series, han demostrado que en el seguimiento a largo plazo, el riesgo de desarrollar insuficiencia renal crónica se encuentra incrementado en aquellos pacientes sometidos a nefrectomía radical, en comparación con los sometidos a nefrectomía parcial.11
El presente estudio busca determinar la presencia de insuficiencia renal en pacientes nefrectomizados por cáncer renal, e identificar aquellos factores asociados, en el desarrollo de enfermedad renal crónica en estos pacientes.
¡ö MATERIAL Y MÉTODOS
Se realizó un estudio retrospectivo, observacional. Se analizaron pacientes sometidos a nefrectomía radical o parcial, por cáncer renal desde el primero de enero del 2006 al 31 de diciembre del 2010, en el Hospital General "Dr. Manuel Gea González". La función renal basal se determinó mediante el cálculo de la eTFG, utilizando la ecuación modified diet renal disease(MDRD) (186 x creatinina sérica en mg/dL x 1.154 x edad en años x 0.203 x 0.742, si es mujer), de manera preoperatoria y después de 90 días de la cirugía. Se catalogó como presencia de insuficiencia renal crónica, un valor menor a 60 mL/min/1.73 m2, de acuerdo a lo establecido por la clasificación National Kidney Foundation/Kidney Disease Outcomes Quality Initiative(KDOQI),6 que cataloga la insuficiencia renal crónica en cinco estadios:
Estadio I: 90 mL/min/1.73 m2.
Estadio II: 60-89 mL/min/ 1.73 m2.
Estadio III: 30-59 mL/min/1.73 m2.
Estadio IV: 15-29 mL/min/1.73 m2.
Estadio V: <15 mL/min/1.73 m2.
Se excluyeron del estudio, aquellos pacientes que previo al tratamiento quirúrgico, presentaron una eTFG <60 mL/min/1.73 m2. Se realizó análisis multivariado de Cox, para determinar si las variables como HAS, DM, tabaquismo, IMC o sexo, eran factores de riesgo para desarrollar insuficiencia renal crónica.
Para el cálculo estadístico utilizamos el paquete de software para Windows Stata/SE versión 9.1, StataCorp LP. El estudio fue aceptado por el comité de ética de nuestra Institución.
¡öRESULTADOS
Se sometieron 52 pacientes a nefrectomía radical ó parcial, entre el primero de enero del 2006, al 31 de Diciembre del 2010. Del total de pacientes, 52 presentaron una eTFG <60 mL/min/1.73 m2previo a recibir el tratamiento quirúrgico, por lo cual fueron excluidos cinco. De los 47 pacientes restantes (Tabla 1), 29 (61%) fueron hombres y 18 (39%) mujeres. Cuatro pacientes (8.5%), se sometieron a nefrectomía parcial y 43 a nefrectomía radical. Once pacientes (23%) con DM, 25 (53%) portadores de HAS y 19 (40%), con el antecedente de tabaquismo. Se encontró la presencia de obesidad (IMC 3 30) en ocho pacientes. Se observó que posterior al tratamiento quirúrgico, 11 pacientes (23.4%) (Tabla 2), presentaron un deterioro de la función renal por debajo de 60 mL/ min/1.73 m2, de estos seis eran hombres y cinco mujeres. Dos pacientes presentaron obesidad (IMC >30), seis pacientes eran portadores de HAS, tres tenían DM y cinco tenían antecedente de tabaquismo, de los cuales solamente uno, requirió de tratamiento sustitutivo de la función renal (diálisis peritoneal), por encontrarse en estadio V. Sin deterioro de la función renal, en ningún paciente sometido a nefrectomía parcial.
En el análisis estadístico encontramos que la nefrectomía radical presentaba un hazard ratio (HR) de uno con intervalo de confianza (IC) 95% de 0336- 2.8275.
No se encontraron factores relacionados, con el desarrollo de insuficiencia renal crónica con significado estadístico en este estudio, al relacionar edad, IMC, DM, HAS, tabaquismo, sexo o nefrectomía parcial o radical, en análisis multivariado de Cox (Tabla 3).
¡ö DISCUSIÓN De los pacientes analizados, encontramos la presencia de un 23% de pacientes con deterioro de la función renal, que coincide con lo reportado en las grandes series internacionales. Ningún paciente sometido a nefrectomía parcial, presentó deterioro en la función renal posquirúrgica, que de acuerdo a lo señalado por Sorbellini y colaboradores11 es lo esperado, puesto que está comprobado que la nefrectomía radical es un factor de riesgo independiente, para el desarrollo de insuficiencia renal crónica.12 Así lo demostró Huang y colaboradores quien encontró en 26% de los pacientes, daño renal crónico.4 Aquellos pacientes que antes de la cirugía tienen una eTFG >60 mL/min/1.73 m2 y que se someten a nefrectomía radical, tienen una disminución de la eTFG significativa.
La presencia de daño renal crónico, se observó de manera más frecuente en aquellos pacientes que eran portadores de HAS. No obstante, la HR de uno con IC 95% de .5197-1.9238, no demostró significado estadístico como lo reportado por Klarenbach y colaboradores.13
De nuestra población, 22 (44%) pacientes eran mayores de 50 años, encontrando que siete pacientes desarrollaron daño renal crónico, coincidiendo con lo reportado por Hwang y colaboradores,14 quienes encontraron mayor presencia de daño renal crónico, conforme avanzaba la edad y pasaba el tiempo de la cirugía.
Actualmente, está bien demostrado que la nefrectomía parcial tiene la misma eficacia en el control oncológico de los tumores renales T1, que la nefrectomía radical. Además, ofrece el beneficio de preservar tejido renal funcional.
Debido al tamaño de nuestra muestra, no se encontraron diferencias estadísticamente significativas.
¡ö CONCLUSIONES
En el presente estudio, se demostró que aquellos pacientes sometidos a nefrectomía radical por cáncer renal, tienen una tasa elevada de insuficiencia renal crónica. Por lo cual, es necesario tener en cuenta las comorbilidades existentes previas al tratamiento quirúrgico, así como tratarlas posterior al manejo quirúrgico, con el fin de evitar la aparición de insuficiencia renal crónica. En los tumores T1, la nefrectomía parcial es el tratamiento indicado cuando esta es posible.

Correspondencia: Dr. Francisco García-Salcido.