domingo, 30 de diciembre de 2018

Enfoque práctico para el tratamiento de la miocarditis.

Enfoque práctico para el tratamiento de la miocarditis.
La miocarditis se asocia con insuficiencia cardíaca grave y resistente al tratamiento, generalmente con mal pronóstico. Se revisan los criterios actuales de diagnóstico y tratamientoAutor: Sinagra G, Anzini M, Pereira NL Mayo Clin Proc. 2016
Resumen: La miocarditis es una enfermedad polimórfica con gran variabilidad en sus manifestaciones clínicas y en su evolución. Los estudios por imágenes actuales y la evaluación molecular del miocardio con la biopsia endomiocárdica posibilitaron conocer la fisiopatología de esta enfermedad y varios informes aclararon su evolución alejada y su pronóstico, aunque aún quedan puntos a estudiar.
Este artículo repasa la información actual para el tratamiento basado en la evidencia y ofrece un enfoque racional y práctico para los pacientes con miocarditis. La estructura está orientada según el riesgo. Las diferentes manifestaciones de la miocarditis se clasifican como síndromes de riesgo bajo, intermedio y alto según la evidencia más reciente. Se proponen pruebas invasivas y no invasivas y estrategias terapéuticas apropiadas para cada nivel de riesgo.

Introducción
La miocarditis es una enfermedad inflamatoria del miocardio que se diagnostica por los siguientes criterios:
•    Histológicos: evidencia de infiltrados inflamatorios en el miocardio asociados con degeneración de los miocitos y necrosis de origen no isquémico.

•    Inmunohistoquímicos: infiltrados inflamatorios anormales definidos como >14 leucocitos/mm 2 incluidos hasta 4 monocitos/mm 2, con presencia de más de 7 linfocitos T CD3+)1-3

Un informe reciente del European Society of Cardiology Working Group on Myocardial and Pericardial Diseases proporciona recomendaciones actualizadas sobre la miocarditis.3 La miocarditis es una enfermedad heterogénea, caracterizada por la gran variabilidad de sus manifestaciones clínicas y de su evolución.4 Esta variabilidad exige una conducta diagnóstica y terapéutica adaptada a cada paciente, reservando las pruebas y los tratamientos más avanzados y costosos para los pacientes con las manifestaciones más graves. En realidad, existen brechas entre las recomendaciones publicadas y la práctica médica y son necesarias recomendaciones realistas aplicables al tratamiento práctico de las diversas manifestaciones de la miocarditis.

Esta revisión resume los conocimientos actuales sobre la miocarditis y ofrece un enfoque racional y práctico para su tratamiento. Con este objetivo, los autores buscaron en las bases de datos de PubMed y MEDLINE los artículos publicados desde el 1 de enero de 1980 hasta el 31 de diciembre de 2015. En especial, se propone una clasificación clínica basada sobre el riesgo. Se clasifican las diferentes características de las manifestaciones iniciales de la miocarditis como síndromes de riesgo bajo, intermedio y alto según la evidencia más reciente sobre el pronóstico, los datos clínicos y las pruebas invasivas y no invasivas y se sugieren estrategias terapéuticas para cada clase de riesgo.

ETIOLOGÍA Y EPIDEMIOLOGÍA

Las causas de la miocarditis pueden ser: infecciones (virus, bacterias, parásitos), enfermedades autoinmunes, hipersensibilidad, enfermedades con catecolaminas altas, fármacos, sustancias tóxicas o agentes físicos.5 Una vez descartadas otras causas específicas, la mayor parte de los casos son atribuibles a infecciones virales o reacciones inmunitarias. Incluso cuando no se detecta ningún virus en los análisis serológicos o por la reacción en cadena de la polimerasa (PCR). Estos casos presuntamente se observan en una fase avanzada (3 - 4 semanas después de la infección), cuando el sistema inmunitario ya logró la completa desaparición del virus.5

Considerando el amplio espectro de manifestaciones clínicas, es difícil determinar la carga epidemiológica actual de miocarditis porque su prevalencia cambia considerablemente según la población evaluada y los criterios diagnósticos adoptados. En varios estudios, las cifras de miocarditis difieren totalmente, desde el 0,5% de todas las hospitalizaciones por motivos cardiovasculares6, hasta el 10-17% de miocarditis detectada en la biopsia endomiocárdica (BEM) en pacientes con miocardiopatía por lo demás inexplicable.7,8 Se halló miocarditis en el 5% de las personas en una serie de autopsias no escogidas y consecutivas, pero se la consideró como causa de muerte sólo en una minoría.9 
MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y DIAGNÓSTICO

Las manifestaciones clínicas de la miocarditis van desde formas subclínicas o benignas a síndromes importantes, como insuficiencia cardíaca aguda o arritmias ventriculares potencialmente mortales.4 En la mayoría de los casos, hay tres tipos de manifestaciones 4,10: 
(1) insuficiencia cardíaca de comienzo reciente (< 6 meses)
(2) arritmias
(3) precordialgia
Según el informe del European Society of Cardiology Working Group on Myocardial and Pericardial Diseases, la sospecha de miocarditis debe surgir en cada una de las situaciones mencionadas, una vez descartada la contribución importante de otras enfermedades, como enfermedad coronaria, valvulopatía, cardiopatía congénita o miocardiopatía hipertensiva.3
Como implementación de las recomendaciones actuales esta revisión propone una clasificación práctica y orientada por la clínica basada sobre el riesgo.

1) Síndromes de alto riesgo. El pronóstico depende de la respuesta al tratamiento y la evolución de los parámetros clínicos y funcionales (por ejemplo, insuficiencia cardíaca grave de inicio reciente con disfunción ventricular izquierda grave o arritmias potencialmente mortales).

(2) Síndromes de bajo riesgo. Estos casos tienen buen pronóstico alejado (por ejemplo, el dolor precordial o las arritmias supraventriculares con función ventricular izquierda conservada y resolución rápida y total [en 1-4 semanas] de las alteraciones del electrocardiograma y el ecocardiograma).

(3) Síndromes de riesgo intermedio. Aunque la mayoría de los casos de miocarditis se clasifican como síndromes de alto o de bajo riesgo, algunos se caracterizan por la presencia de alteraciones estructurales o funcionales, como disfunción ventricular de leve a moderada, movilidad persistente de la pared o anomalías del ECG, realce tardío con gadolinio en ausencia de disfunción grave del ventrículo izquierdo y remodelado en las imágenes de resonancia magnética, o arritmias ventriculares frecuentes no sostenidas, que las colocan en una zona gris de incertidumbre pronóstica.
FUNCIÓN DE LAS PRUEBAS DIAGNÓSTICAS 

Los estudios diagnósticos de los síndromes miocárdicos inflamatorios se deben adaptar a la gravedad del cuadro clínico /instrumental y a la respuesta terapéutica en el corto plazo.
Pruebas no invasivas

Una vez descartadas otras causas posibles (enfermedad coronaria, cardiopatía hipertensiva, valvulopatías), se deben evaluar cuidadosamente los antecedentes personales, el ECG, los biomarcadores, el Holter y el ecocardiograma. Tras clasificar a los pacientes según su riesgo de acuerdo a sus manifestaciones clínicas, se deben efectuar estudios de segundo nivel para el diagnóstico de miocarditis.

En este sentido, la resonancia magnética (RM) representa el criterio estándar para la evaluación morfológica y funcional de las estructuras cardíacas y la caracterización del tejido miocárdico. Proporciona información diagnóstica y pronóstica útil.10-12 Sin embargo, la RM no es accesible en todas partes y, en algunos casos, como las formas con riesgo alto e intermedio, su exactitud diagnóstica es modesta.22 Además la RM no se puede efectuar en presencia de arritmias ventriculares y auriculares, lo que dada la frecuencia de las mismas, constituye una limitación importante.
Biopsia endomiocárdica 

El análisis histopatológico de muestras de tejido miocárdico obtenidas con la biopsia endomiocárdica (BEM) es la única manera de efectuar el diagnóstico categórico de miocarditis.1 Las recomendaciones internacionales sobre la implementación de la BEM en la práctica son controvertidas. Las recomendaciones del AmericanCollege of Cardiology/American Heart Association 23,24 aconsejan la BEM en pacientes con manifestaciones graves, como insuficiencia cardíaca reciente o arritmias potencialmente mortales. En cambio, el documento del European Society of Cardiology Working Group on Myocardial and Pericardial Diseases amplió el espectro de indicaciones y recomienda este examen para todos los casos de presunta miocarditis independientemente de sus características y su gravedad.3

En la práctica, la BEM es esencial para detectar el tipo histológico de la miocarditis y evaluar el estado inmunológico y virológico del miocardio a través de análisis inmunohistoquímicos y de la PCR biomolecular. En este sentido, la BEM permite adaptar el tratamiento a la medida de cada paciente.25,26 Sin embargo, tiene una tasa pequeña, pero no desdeñable, de complicaciones importantes (alrededor del 1%) incluso cuando la efectúan profesionales experimentados. 27-29
Además, la BEM tiene limitaciones en su exactitud.30 Por lo tanto, se la debe realizar para evaluar en profundidad los síndromes clínicos importantes de comienzo reciente y de alto riesgo que no responden al tratamiento médico estándar optimizado en el corto plazo (desde horas hasta 3 semanas después de la hospitalización). En estos casos, la caracterización en profundidad del sustrato miocárdico puede orientar un plan terapéutico impulsado por la biopsia. Por otro lado, el valor de la BEM en pacientes con síndromes de bajo riesgo que responden al tratamiento es cuestionable. Finalmente, en los síndromes de riesgo intermedio, la BEM se debe considerar caso por caso según el estado del paciente y la presencia de afectación miocárdica extensa.

Cuando se efectúa la BEM, es esencial obtener un número suficiente de muestras de tejido (>4).31 Según la experiencia de los autores, es preferible un abordaje biventricular, 27,31 dependiendo de las posibilidades del procedimiento en cada paciente. Es esencial asegurar la conservación apropiada del material obtenido y su evaluación ulterior para disponer de la información más exhaustiva del examen histopatológico, inmunohistoquímico y virológico molecular.32
EVOLUCIÓN NATURAL Y ESTRATIFICACIÓN PRONÓSTICA
La miocarditis se asocia con insuficiencia cardíaca grave y resistente al tratamiento, generalmente con mal pronóstico.
La miocarditis se caracteriza por una evolución natural muy variable, desde la resolución rápida, a la recaída, a la aparición de miocardiopatía dilatada e insuficiencia cardíaca o muerte súbita cardíaca.4 Por eso es importante para el tratamiento identificar factores pronósticos. 
Síndromes de alto riesgo

La miocarditis se asocia con insuficiencia cardíaca grave y resistente al tratamiento, generalmente con mal pronóstico, con un 60% de supervivencia sin trasplante en el seguimiento a 10 años.4,10 La inestabilidad hemodinámica aguda,33-35 las anomalías de la conducción intraventricular,36 y la amplia alteración estructural del miocardio ventricular detectada en el realce tardío con gadolinio en la RM, que coexisten con remodelado y disfunción del ventrículo izquierdo surgieron como factores independientes y tempranos del pronóstico alejado.37

En estos pacientes el curso de la enfermedad es muy variable, desde la recuperación total de la función ventricular a la progresión a miocardiopatía dilatada. En realidad, la miocarditis representa un modelo de miocardiopatía que puede ser reversible y en el 40% - 50% de los pacientes que consultan inicialmente con disfunción ventricular izquierda se produce mejoría de la función ventricular, espontánea o inducida por el tratamiento, a pocos meses del inicio de los síntomas.4,38
La mejoría de la función ventricular izquierda en el corto plazo (definida como el aumento absoluto del 20% de la fracción de eyección ventricular izquierda o la fracción de eyección ventricular izquierda > 50% 6 meses después de la primera evaluación) surgió como factor pronóstico alejado favorable, independientemente de la función ventricular izquierda inicial.4
La RM es una herramienta promisoria porque la ausencia de realce tardío con gadolinio parece ser un fuerte factor pronóstico de remodelado ventricular en la miocardiopatía dilatada idiopática. 39 Por último, el seguimiento a corto plazo programado aumenta la exactitud de la estratificación pronóstica alejada de estos pacientes, porque es fundamental evaluar la evolución de la enfermedad en respuesta al tratamiento.

Hay pocos datos sobre el pronóstico de los pacientes con inestabilidad arrítmica. La evidencia disponible indica un riesgo intermedio de episodios significativos durante el seguimiento a largo plazo.4 En especial, los pacientes con signos notables de alteración ventricular parecen estar en mayor riesgo de recidiva de episodios arrítmicos importantes durante el seguimiento de mediano plazo.40 Como no se identificaron factores pronósticos fiables para este subgrupo de pacientes, un programa estructurado de reevaluación a corto plazo parece apropiado.
Síndromes de bajo riesgo

Los pacientes con dolor precordial, función ventricular izquierda normal sin anomalías de la movilidad de la pared, perfil arrítmico estable y resolución total de las alteraciones del ECG en el corto plazo se pueden considerar curados definitivamente, con excelente pronóstico alejado 4,10,12,13

La presencia de liberación de troponina no tiene importancia pronóstica en los síndromes inflamatorios miopericárdicos.13 La RM cardíaca es una herramienta diagnóstica precisa en este grupo de pacientes. El realce tardío con gadolinio subepicárdico, presente en esta enfermedad, no parece relacionarse con un peor pronóstico cuando se asocia con movilidad conservada de la pared ventricular y perfil arrítmico estable.13 Son necesarios nuevos estudios para confirmar estos datos. Como ya se mencionó, la BEM no está indicada en estos casos.
Síndromes de riesgo intermedio

A pesar de la clara distinción entre síndromes de bajo riesgo y de alto riesgo, muchos pacientes tienen características clínicas, morfológicas o funcionales de incertidumbre pronóstica en las que las decisiones médicas no están avaladas por la evidencia. Por ejemplo, hay poca evidencia sobre pacientes con dolor precordial y anomalías difusas de la movilidad de la pared, disfunción ventricular de leve a moderada o alteraciones persistentes del ECG. También faltan datos sobre pacientes con arritmias ventriculares no sostenidas frecuentes y gran realce tardío con gadolinio sin disfunción grave ni remodelado del ventrículo izquierdo.
En estos casos, se recomienda el seguimiento médico e instrumental prolongado, ya que estos datos quizás reflejen la gran alteración del miocardio que puede originar arritmias o evolucionar hacia el remodelado ventricular izquierdo. La BEM puede ser de utilidad diagnóstica en estos pacientes cuando los datos de la RM no son concluyentes, en especial en casos de sarcoidosis cardíaca o miocarditis de células gigantes. 7,27
CUESTIONES TERAPÉUTICAS
Tratamiento tradicional y de apoyo
El tratamiento de la miocarditis se debe basar sobre las características y la gravedad de las manifestaciones clínicas, la respuesta en el corto plazo a los tratamientos tradicionales y la mejoría espontánea o inducida por el tratamiento. Las principales características iniciales, como la insuficiencia cardíaca, las arritmias y los síndromes inflamatorios miopericárdicos, deben recibir el tratamiento estándar.

En la miocarditis activa asociada con disfunción grave del ventrículo izquierdo, las decisiones importantes, como la derivación para trasplante cardíaco o el implante de un dispositivo de asistencia ventricular izquierda o un cardioversor desfibrilador implantable, se deben postergar por 3 a 6 meses, de ser posible y revaluar según la evolución con el tratamiento médico óptimo.4

Hay pocos datos sobre la miocarditis que se manifiesta con taquiarritmias ventriculares incesantes o potencialmente mortales. En estos casos, la indicación de tratamiento con un cardioversor desfibrilador implantable no es clara y se la debe evaluar según las manifestaciones clínicas, (por ejemplo, la muerte súbita cardíaca fallida o el síncope), la magnitud de las alteraciones ventriculares estructurales y funcionales (remodelado ventricular, presencia de segmentos acinéticos o deformación aneurismática, grado del realce tardío con gadolinio), el sustrato histopatológico (por ejemplo sarcoidosis cardíaca o miocarditis de células gigantes) y la respuesta al tratamiento etándar.4,40 Asimismo, la derivación para la ablación se debe considerar en casos de arritmias ventriculares persistentes a pesar del tratamiento óptimo y la identificación de un sustrato estructurado tras excluir los desencadenantes inflamatorios.
Tratamiento inmunomodulador

Aunque se probaron numerosas intervenciones sobre los componentes de las respuestas virales e inmunológicas (inmunosupresión, 25,26,41 fármacos antivirales 42 e inmunoglobulina intravenosa43) no se comprobó que ninguno tenga impacto sobre la supervivencia. Varios estudios pequeños hallaron efectos favorables sobre la función ventricular y la mejoría clínica, 25,26.

El tratamiento inmunosupresor con prednisona y azatioprina parece adecuado para pacientes con miocarditis activa comprobada por BEM con síntomas importantes como insuficiencia cardíaca con grave, disfunción del ventrículo izquierdo o arritmias ventriculares potencialmente mortales cuando los tratamientos tradicionales no tuvieron resultado al cabo de 7-10 días. En estos casos, los diagnósticos histopatológicos de miocarditis de células gigantes, miocarditis eosinófila necrotizante o sarcoidosis cardíaca son una clara indicación para el tratamiento inmunosupresor.30
La evidencia actual sugiere que en pacientes con miocarditis linfocítica el tratamiento inmunosupresor se debe administrar sólo ante el aumento de los marcadores tisulares inflamatorios 25 y la ausencia de genoma viral,26 identificado en análisis inmunohistoquímicos y de PCR de muestras miocárdicas.

Actualmente se discute sobre la importancia de un genoma viral persistente en las muestras miocárdicas. 10,33,42,44  Las controversias se centran sobre el parvovirus B19 que surgió recientemente como un virus endémico hallado en casi la mitad de los pacientes con perimiocarditis,45 miocardiopatía dilatada,46 u otras cardiopatías no inflamatorias.47-49 Cuando se detecta por PCR el genoma viral en el miocardio el tratamiento inmunosupresor está contraindicado. En estos casos es necesaria la evaluación cuidadosa de cada paciente. Es esencial considerar con cautela la conveniencia de la inmunosupresión en casos de síndromes clínicos importantes, resistencia al tratamiento tradicional máximo y ausencia de vasculitis coronaria o viremia en las muestras de sangre.

Son necesarios más estudios para evaluar mejor la importancia de los tratamientos antivirales e inmunomoduladores específicos para los pacientes con miocarditis y características virológicas e inmunológicas bien definidas.

CONCLUSIONES

La miocarditis es una enfermedad polimórfica subdiagnosticada, con manifestaciones clínicas, evolución y pronóstico variables. Los exámenes diagnósticos y el enfoque terapéutico se deberán adaptar a la medida de cada paciente.

Los pacientes que consultan con dolor precordial y función ventricular izquierda conservada tienen un pronóstico alejado excelente y deben recibir tratamiento farmacológico. Si todas las alteraciones del ECG y del ecocardiograma desaparecen en un plazo breve, estos pacientes se pueden considerar totalmente recuperados. No obstante, si presentan extenso realce tardío subepicárdico con gadolinio a pesar de la resolución total de estas alteraciones, es apropiado efectuar seguimiento prolongado, no invasivo de hasta 2 años.

Los pacientes que sufren disfunción grave del ventrículo izquierdo y arritmias potencialmente mortales constituyen un desafío diagnóstico y terapéutico. Algunos necesitan tratamiento más intensivo o apoyo hemodinámico mecánico o incluso la derivación urgente para trasplante cardíaco. Sin embargo, teniendo en cuenta que la enfermedad puede ser reversible, es esencial la revaluación frecuente de los parámetros clínicos e instrumentales para el tratamiento apropiado de estos pacientes.

La cuidadosa evaluación clínica e instrumental orienta la elección de los pacientes con mayor riesgo, que se podrían favorecer con una evaluación molecular exhaustiva del sustrato miocárdico con la BEM. Esta evaluación podría orientar los tratamientos inmunológicos a la medida de cada paciente. A pesar de los datos que apoyan el empleo de estos tratamientos en algunos subgrupos de pacientes, aún falta evidencia sobre el impacto pronóstico de los tratamientos inmunomoduladores o antivirales.

Comentario y resumen objetivo: Dr. Ricardo Ferreira

Etiología, evaluación y manejo de la miocarditis aguda

Etiología, evaluación y manejo de la miocarditis aguda
La evaluación y el manejo de la miocarditis aguda (MA), siguen siendo uno de los desafíos más difíciles para el clínico y el cardiólogo.Autor: Recopilación a cargo del Dr: Ricardo Ferreira  Fuente: Garrie J Haas. MidOhio Cardiology Consultants, Columbus, Ohio Cardiology in Review 2001; 9:88-95
La evaluación y el manejo de la miocarditis aguda (MA), sigue siendo uno de los desafíos más difíciles para el clínico y el cardiólogo. La prevalencia de miocarditis en la población es desconocida debido a un gran número de casos subclínicos. En las formas severas evolucionan rápidamente a la insuficiencia cardíaca, el shock cardiogénico o arritmias severas. Aquí se presenta una revisión de la etiología, diagnóstico y tratamiento de la MA.
Etiología
La MA puede ser infecciosa o no infecciosa, predominando fuertemente la primera etiología y dentro de ésta se destaca como más importante a la enfermedad de Chagas. Esta enfermedad es endémica en América Central y gran parte de América del Sur siendo la principal causa de MA en esta parte del planeta. En los países desarrollados y en el continente africano, la infección por HIV constituye la principal causa de MA. En estos casos puede ser secundaria al propio virus de HIV o a una infección oportunista como citomegalovirus, y ciertos tipos de toxoplasmosis o infecciones por espiroquetas.
La variedad no infecciosa de MA es en general secundaria a diversas cardiotoxinas, enfermedades de sistema y intoxicación o hipersensibilidad a drogas. La Tabla I resume las diferentes etiologías de MA.
La forma viral de endocarditis, puede manifestarse en la etapa aguda de la infección, o lo que es más común como respuesta inmune a la misma en cuyo caso es posviral y también se la denomina miocarditis linfocítica, idiopática o simplemente viral.

Fisiopatología
La MA de causa viral tiene varias etapas: a) La fase aguda (0-3 días), el virus produce lesión directa del miocito que responde con la producción de varias citoquinas como el factor de necrosis tumoral-alfa (TNF-alfa), interferon y citoquina; b) En la fase subaguda (4-14 días) el virus es eliminado por las células killer del organismo, las citoquinas y anticuerpos neutralizantes. Los linfocitos T y B infiltran el miocardio y destruyen los miocitos que presentan antígenos en su superficie, por lo tanto esta es la etapa de mayor daño que sufre el miocardio; c) Durante la fase crónica (15-90 días), las citoquinas persisten y ejercen acciones tanto dañinas como beneficiosas sobre el miocito. Esta es la etapa en que según la magnitud de la actividad de las citoquinas, el corazón puede progresar hacia una miocardiopatía dilatada.
Cuadro clínico y métodos de diagnóstico

El espectro clínico de la MA es muy amplio, pudiendo variar desde un cuadro totalmente asintomático hasta una MA fulminante que se presenta preferentemente en niños durante la etapa aguda de la virosis.
La MA tiene un cuadro clínico que se confunde fácilmente con el infarto agudo de miocardio, con presencia de ondas Q y alteraciones del movimiento de la pared del ventrículo izquierdo en el ecocardiograma. Una disfunción diastólica restrictiva severa y la presencia de bradiarritmia o taquiarritmia son frecuentes. Las taquiarritmias en el período agudo y subagudo son de pronóstico ominoso.
El único método de diagnóstico preciso es la biopsia endomiocárdica.  Esta técnica debe ser considerada cuando se presenta un paciente con insuficiencia cardíaca de reciente evolución y sin causa justificada y donde los estudios cardiológicos como ecocardiograma o radioisotópicos no develan la causa. Estos estudios son más útiles para evaluar el grado de daño funcional del miocardio durante o después de una MA.
Tratamiento
El tratamiento de la insuficiencia cardíaca y de las arritmias debe guiarse por las normativas establecidas para estos cuadros. Es útil iniciar el tratamiento con inhibidores de la ECA y beta-bloqueantes, para limitar la mala adaptación a la respuesta neurohormonal que conduce a las arritmias y la insuficiencia cardíaca, independientemente del factor etiológico.
Las otras medidas que deben aplicarse son: a) Reposo físico. Una información importante provista por modelos animales señalan que el ejercicio aumenta el cuadro inflamatorio, la necrosis de los miocitos y el remodelado ventricular; b) Anticoagulación. El miocardio inflamado es proclive a la formación de trombos en la cavidad ventricular; c) Tratamiento enérgico de las arritmias. Si no hay respuesta con drogas o ante la presencia de bradicardia severa, debe instalarse un marcapasos transitorio y eventualmente definitivo; d) Asistencia mecánica. En los casos en que la insuficiencia cardíaca no responde al tratamiento médico intensivo, debe instalarse la asistencia mecánica durante el período agudo y subagudo o como puente hacia el trasplante; e) Terapia inmunosuporesora. Este tratamiento no está indicado como aplicación de rutina porque estudios aleatorizados no han demostrado que reduzca la insuficiencia cardíaca en la MA. En este aspecto ha sido muy claro el estudio más grande realizado hasta el presente que es el Myocarditis Treatment Trial sobre 111 pacientes donde la terapia inmunosupresora (prednisona combinada con azatioprina o ciclosporina) no demostró beneficios respecto al grupo control.
Conclusiones

El diagnóstico y manejo de la MA continúa siendo un desafío diagnóstico y terapéutico para el médico. Generalmente, el diagnóstico se presume y respecto al tratamiento no hay normativas específicas fuera de las establecidas para las arritmias y la insuficiencia cardíaca. Afortunadamente, en la mayoría de los casos la MA tiene una evolución favorable y es importante en la etapa aguda y subaguda seguir las medidas indicadas previamente, para lograr una evolución favorable y evitar el remodelado ventricular que conduce a una insuficiencia cardíaca crónica.

jueves, 20 de diciembre de 2018

¿Cuándo sospechar metahemoglobinemia?

¿Cuándo sospechar metahemoglobinemia?
La sospecha de metahemoglobinemia surge cuando se halla una discrepancia entre el nivel de oxihemoglobina y la saturación de oxígeno en la oximetría de pulso.Autor: Bhuvnesh Aggarwal, Ruhail Kohli, Rendell Ashton, Moises Auron Fuente: Cleveland clinic journal of medicine vol. 82 • N 3. Pag 159 When the dissociation curve shifts to the left
Auto test sobre un caso clínico

La sospecha de metahemoglobinemia surge cuando se halla una discrepancia entre el nivel de oxihemoglobina y la saturación de oxígeno en la oximetría de pulso.

Una mujer de 48 años de edad se presentó en el servicio de urgencias después de 2 días de tos seca, molestias en el pecho, disnea progresiva y sensación febril. Sufre esclerosis sistémica por lo que está recibiendo 20 mg/día de prednisona y 81 mg/día de aspirina.

El examen físico reveló taquipnea (28 respiraciones/minuto), y ruidos bronquiales basales.
El estudio inicial de laboratorio mostró:
• Hemoglobina 106 g/l
• Volumen corpuscular medio: 84 fl (80-100)
• Recuento de leucocitos: 29,4 × 109/l (3,70 a 11,0) con 85% de neutrófilos
• Recuento de plaquetas: 180 ×109/l (150-350)
• Deshidrogenasa láctica 312 U/l (100 a 220).

La radiografía de tórax mostró un infiltrado en el lóbulo inferior del pulmón izquierdo.

La paciente fue hospitalizada y comenzó un tratamiento con azitromicina intravenosa y ceftriaxona para el diagnóstico presuntivo de neumonía adquirida en la comunidad.

Debido a su inmunosupresión derivada del el tratamiento crónico con prednisona y su nivel elevado de deshidrogenasa láctica se sospechó neumonía por Pneumocystis jirovecii, y debido que tenía antecedentes de alergia a la trimetoprima-sulfametoxazol y la pentamidina, se inició tratamiento con dapsona.

Durante las 24 horas siguientes sufrió empeoramiento de la disnea, hipoxia, y cianosis. Se le colocó una máscara de aire, con una fracción de oxígeno inspirado de 0,5. La oximetría de pulso mostró una saturación de oxígeno del 85%, pero el análisis de gases en sangre arterial halló una concentración de oxihemoglobina del 95%.

Brecha de saturación
  
1¿Cuáles son las causas más probables de la discrepancia entre la concentración de oxihemoglobina y la saturación de oxígeno por oximetría de pulso en este paciente?
  • Metahemoglobinemia.
  • Intoxicación por monóxido de carbono.
  • Colocación inadecuada de la sonda del oxímetro de pulso.
  • Embolia pulmonar
La metahemoglobinemia es la causa más probable de discrepancia entre los niveles de oxihemoglobina y saturación de oxígeno por oximetría de pulso, un fenómeno también conocido como "brecha de saturación".
Otras causas comunes son la intoxicación por cianuro y por monóxido de carbono. Sin embargo, la intoxicación por monóxido de carbono no explica la cianosis que presenta la paciente. Por el contrario, esa intoxicación puede provocar una coloración rosa brillante antinatural de los labios y las mucosas. Por otra parte, la intoxicación por monóxido de carbono eleva la concentración sanguínea de carboxihemoglobina (que tiene una elevada afinidad por el oxígeno), y esto generalmente hace que la oximetría de pulso muestre valores inapropiadamente elevados. En cambio, la paciente mostró valores bajos.

La colocación incorrecta de la sonda del oxímetro de pulso puede dar resultados inexactos de la saturación de oxígeno. Tanto la visualización de la forma de onda en el pletismógrafo como el índice de calidad de la señal pueden ser utilizados para evaluar la colocación adecuada de la sonda del oxímetro de pulso. Sin embargo, la colocación inadecuada de la sonda no explica la disnea y la cianosis de la paciente.

La embolia pulmonar puede conducir a la hipoxia como consecuencia de la falta de coincidencia de la ventilación-perfusión. Sin embargo, la embolia pulmonar que lleva a una saturación baja de oxígeno en la pulsioximetría también llevará concomitante a niveles bajos de oxihemoglobina medida por el análisis de gases en sangre arterial, y esto no se observó en la paciente.

 COMENTARIO SOBRE LA PACIENTE
Debido a que hay una discrepancia entre la lectura de la oximetría de pulso y la concentración de oxihemoglobina en el análisis de gases en sangre arterial, se midió el nivel de metahemoglobina y se halló que era del 30%, lo que confirma el diagnóstico de metahemoglobinemia.

 ¿QUÉ ES LA METAHEMOGLOBINEMIA Y CUÁL ES SU ETIOLOGÍA? 

Normalmente, el oxígeno está unido al hierro de la hemoglobina en su forma ferrosa (Fe2+) para formar oxihemoglobina. El estrés oxidativo puede hacer que el hierro pase del estado ferroso al férrico (Fe3+) formando metahemoglobina. Este compuesto está normalmente presente en la sangre en niveles bajos (<1% de la hemoglobina total); el hierro férrico se reduce y se recicla de nuevo a la forma ferrosa por medio de la b5NADH-fitocromo redactase, una enzima presente en los eritrocitos. Este mecanismo de protección mantiene los niveles de metahemoglobina dentro de límites seguros. Pero el aumento de la producción puede provocar la acumulación de metahemoglobina, responsable de la disnea y la hipoxia y de la condición conocida como methemoglobinemia.

El aumento de los niveles de metahemoglobina en relación a la hemoglobina provoca hipoxia tisular a través de varios mecanismos.
La metahemoglobina no puede transportar el oxígeno en forma eficaz. En su lugar, se une al agua o a un ion hidróxido de hierro, dependiendo del pH del entorno. Por lo tanto, la molécula de hemoglobina no lleva su carga habitual de oxígeno, y el resultado de la hipoxia es el menor aporte de oxígeno a los tejidos.
Por otra parte, un aumento de la concentración de metahemoglobina provoca un desplazamiento hacia la izquierda de la curva de disociación de la oxihemoglobina, lo que representa un aumento de la afinidad del oxígeno unido a los grupos hem restantes.
El oxígeno, fuertemente unido, no se libera adecuadamente en los tejidos causando hipoxia celular. La metahemoglobinemia está causada más frecuentemente por la exposición a un químico oxidante o medicamento que aumentan la producción de metahemoglobina. En casos raros, está causada por una deficiencia congénita de de la b5 NADH citocromo reductasa.

2 ¿Cuál de los siguientes medicamentos puede causar metahemoglobinemia?
  • Acetaminofeno
  • Dapsona
  • Benzocaína
  • Primaquina
Estos medicamentos son los responsables más comunes de la metahemoglobinemia adquirida pero también se incluyen la cloroquina, la nitroglicerina y las sulfonamidas. El aumento de la producción de metahemoglobina causado por estos fármacos supera el efecto protector de las enzimas reductoras y puede conducir a una acumulación de metahemoglobina. Sin embargo, debido a la variabilidad en el metabolismo celular, no todas las personas que toman estos medicamentos desarrollan niveles peligrosos de metahemoglobina. La dapsona y la benzocaína son los fármacos conocidos que más comúnmente causan metahemoglobinemia

La dapsona es un agente antiinflamatorio y antimicrobiano comúnmente utilizado para el tratamiento de la lepra lepromatosa y la dermatitis herpetiforme. También suele prescribirse para la profilaxis y el tratamiento de la neumonía por P. jirovecii en individuos inmunosuprimidos.
La benzocaína es un anestésico local y generalmente era utilizado previo a la cirugía bucal o dental, la ecocardiografía transesofágica y la endoscoopia. Incluso las dosis bajas pueden provocar niveles elevados de metahemoglobina. Sin embargo, su utilización actualmente está limitada en los principales centros de EE. UU. por la disponibilidad de otros anestésicos más seguros. Por otra parte, recientemente se ha informado que el anestésico tópico Emla (lidocaína más prilocaína)  causa metahemoglobinemia en lactantes y niños.
También se ha informado que puede producirse metahemoglobinemia fatal en pacientes con una deficiencia de G-6-fosfato deshidrogenasa (G6PD) tratados con rasburicasa, una versión recombinante de la enzima urato oxidasa, utilizada para prevenir y tratar el síndrome de lisis tumoral. Por último, se ha comprobado metahemoglobinemia en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal tratados con mesalamina. Aunque esta reacción adversa es rara, los médicos deben tenerla en cuenta.

IDENTIFICACIÓN DE LOS SIGNOS DE PELIGRO

Las manifestaciones clínicas de la metahemoglobinemia son directamente proporcionales al porcentaje de metahemoglobina en los eritrocitos. La cianosisgeneralmente se hace evidente con concentraciones cercanas al 15%, cuando el paciente todavía puede estar asintomático.
La ansiedad, los desvanecimientos, la taquicardia y los mareos se manifiestan con niveles del 20% a 30%. La aparición de fatiga, confusión, mareos, taquipnea, taquicardia y empeoramiento ocurren con niveles del 30% a 50%.
Los niveles de 50% a 70% causan coma, convulsiones, arritmias y acidosis, y los niveles >70% se consideran letales.
Si bien estos niveles proporcionan una guía general de la sintomatología en una persona sana, es importante recordar que los pacientes con enfermedades subyacentes, como la anemia, la enfermedad pulmonar (estas dos últimas presentes en la paciente), la sepsis, la talasemia, la deficiencia de G6PD y la anemia de células falciformes pueden manifestar síntomas con concentraciones de metahemoglobina más bajas. Los síntomas de la mayoría de los pacientes que desarrollan niveles clínicamente significativos de metahemoglobina se presentan en las primeras horas de iniciado uno de los fármacos causantes.

 DIAGNÓSTICO: LA METAHEMOGLOBINEMIA Y LA BRECHA DE SATURACIÓN
"La oximetría de pulso da valores más bajos que las mediciones del oxígeno en los gases en sangre arterial"
En los pacientes con metahemoglobinemia, la relación de la oxihemoglobina con la desoxihemoglobina está alterada y la oximetría de pulso da valores más bajos que las mediciones del oxígeno en los gases en sangre arterial. La oximetría de pulso funciona midiendo la absorción de la luz en dos longitudes de onda distintas (660 y 940 nm). La metahemoglobina absorbe luz en ambas longitudes de onda reduciendo así los valores de la oximetría de pulso. Por el contrario, la saturación de oxígeno de los gases en la sangre arterial (oxihemoglobina) se calcula indirectamente a partir de la concentración del oxígeno disuelto en la sangre y no incluye al oxígeno unido a la hemoglobina. Por lo tanto, en los pacientes con metahemoglobinemia, la saturación arterial de oxígeno a menudo es normal, ya que se basa solamente en el contenido de oxígeno inspirado y es independiente de la concentración de metahemoglobina.

El oxígeno puede elevar el nivel de oxihemoglobina, que es una medida del oxígeno disuelto, pero la saturación de oxígeno determinada por la pulsioximetría permanece en gran parte sin cambios, o sea, la brecha de la saturación. Una diferencia >5% entre la saturación de oxígeno por oximetría de pulso y el análisis de los gases en sangre es anormal.

Los pacientes con metahemoglobinemia clínicamente significativa suelen tener una brecha de saturación >10%.

También existen otras características únicas que deben plantear la sospecha de metahemoglobinemia: pacientes con cianosis desproporcionada a la saturación de oxígeno y, pacientes con una saturación de oxígeno baja y una radiografía de tórax normal. Otra pista es la sangre de color chocolate en el examen macroscópico, más que el color rojo oscuro de la sangre desoxigenada.

La co-oximetría mide la saturación de oxígeno utilizando luz de diferentes longitudes de onda para distinguir entre las fracciones de oxihemoglobina, desoxihemoglobina y metahemoglobina, pero no está ampliamente disponible.

PASO SIGUIENTE

3 ¿Cuál es el paso siguiente en el manejo de la paciente?
  • Suspender la dapsona.
  • Comenzar tratamiento con azul de metileno.
  • Comenzar con oxígeno hiperbárico.
  • Administrar tiosulfato de sodio.
  • Suspender la dapsona y comenzar el azul de metileno.
El paso siguiente es suspender la dapsona y comenzar una infusión de azul de metileno.

El oxígeno hiperbárico se utiliza para el tratamiento de la intoxicación por monóxido de carbono y el tiosulfato de sodio para el tratamiento de la intoxicación por cianuro y no serían adecuados para la atención de este paciente.

■ MANEJO DE LA METAHEMOGLOBINEMIA ADQUIRIDA 

El primer paso, que es el más crítico en el manejo de la metahemoglobinemia adquirida, es suspender inmediatamente el agente agresor sospechoso. En la mayoría de los pacientes sin patología concomitante como la anemia o la enfermedad pulmonar y con un nivel de metahemoglobina <20%, puede ser suficiente la interrupción del agente agresor.
Los pacientes con un nivel ≥20% y los que sufren enfermedad cardiaca y pulmonar (que desarrollan síntomas con concentraciones de metahemoglobina más bajas) requieren la infusión de azul de metileno. El azul de metileno pasa a su forma reducida, el azul de leucometileno, por la acción de la NADPH-metahemoglobina reductasa. Al oxidarse, el azul leucometileno reduce la metahemoglobina a hemoglobina. La primera dosis es de 1 mg/kg por vía intravenosa. En general, la respuesta es dramática, con la reducción en los niveles de metahemoglobina y la mejoría de los síntomas, a menudo dentro de los 30 a 60 minutos. Si los niveles siguen siendo elevados, la dosis se puede repetir 1 hora más tarde.

Los autores advierten que la terapia con azul de metileno debe evitarse en los pacientes con deficiencia total de G6PD.

El azul de metileno actúa a través de la enzima NADPH metahemoglobina reductasa. Debido a que los pacientes con deficiencia de G6PD carecen de esta enzima, el azul de metileno es ineficaz. De hecho, como el azul de metileno no se puede reducir, su exceso puede oxidar la hemoglobina a metahemoglobina, exacerbando aún más la condición. En los pacientes con deficiencia parcial de G6PD, el azul de metileno se sigue recomendando como tratamiento de primera línea, pero con una dosis inicial más baja (0,3 a 0,5 mg/kg). Sin embargo, en los pacientes con hemólisis significativa, la única opción terapéutica  es la exanguíneo transfusión.

■ CONCLUSION DEL CASO 

Se llevó a cabo la suspensión inmediata de la dapsona ya que fue considerada la causa probable de la metahemoglobinemia. Debido a que la paciente era sintomática, se le administraron 70 mg de azul de metileno por vía intravenosa. Durante los siguientes 60 minutos, su estado clínico mejoró significativamente. Una nueva medición de la metahemoglobina fue del 3%. Fue dada de alta al día siguiente con la indicación de antibióticos orales para completar el tratamiento de la neumonía adquirida en la comunidad.

 RECOMENDACIONES

• Considerar la metahemoglobinemia en un paciente con cianosis inexplicable.

• En los pacientes con metahemoglobinemia, el oxígeno suplementario no mejora la brecha de saturación ni las lecturas de la oximetría de pulso.

• Una brecha de saturación >5% debe despertar la fuerte sospecha de metahemoglobinemia.

miércoles, 19 de diciembre de 2018

Anemia hemolitica autoinmune

Anemia hemolitica autoinmune

Hemoglobinura paroxística nocturna: terapia con Eculizumab

Hemoglobinura paroxística nocturna: terapia con Eculizumab
El inhibidor del complemento eculizumab en la hemoglobinuria paroxística nocturna.Autor: Peter Hillmen, M.B., Ch.B., Ph.D., Neal S. Young, M.D., Jörg Schubert, M.D Fuente: NEJM: Volume 355:1233-1243 September 21, 2006 Number 12  The Complement Inhibitor Eculizumab in Paroxysmal Nocturnal Hemoglobinuria
Antecedentes
Analizamos la seguridad y la eficacia del eculizumab, un anticuerpo monoclonal humanizado contra la proteína terminal del complemento C5, que inhibe la activación final del complemento, en los pacientes con hemoglobinuria paroxística nocturna (HPN).

Métodos

Llevamos a cabo un ensayo de fase 3 multicéntrico, doble ciego, aleatorizado y controlado con placebo. Los pacientes recibieron un placebo o eculizumab por vía intravenosa; las dosis de eculizumab fueron de 600 mg semanales durante 4 semanas, una dosis de 900 mg una semana después y a continuación 900 mg cada dos semanas hasta la semana 26.

Los dos criterios principales de valoración fueron la estabilización de los niveles de hemoglobina y el número de unidades de concentrados de hematíes transfundidas. Se evaluaron también los indicadores bioquímicos de hemólisis intravascular y la calidad de vida de los pacientes. 
Resultados

Se aleatorizó a 87 pacientes. Se alcanzó la estabilización de los niveles de hemoglobina sin transfusiones en el 49% de los pacientes (21 de 43) asignados al eculizumab y en ninguno (0 de 44) de los asignados al placebo (p<0,001).

Durante el estudio, se administró una mediana de 0 unidades de concentrados de hematíes en el grupo tratado con el eculizumab, en comparación con 10 unidades en el grupo que recibió el placebo (p<0,001).

El eculizumab redujo la hemólisis intravascular, como demuestra una mediana del área bajo la curva para el lactato-deshidrogenasa frente al tiempo (en días) un 85,8% más baja en el grupo tratado con eculizumab, en comparación con el grupo que recibió el placebo (58.587 frente a 411.822 U por litro; p<0,001).

Se observaron también mejorías clínicamente significativas en la calidad de vida, determinada mediante las puntuaciones en el instrumento para la evaluación terapéutica funcional de enfermedades crónicas sobre el cansancio (p<0,001) y el cuestionario sobre la calidad de la vida de la Organización europea para la investigación y el tratamiento del cáncer.

De los 87 pacientes, 4 en el grupo tratado con eculizumab y 9 en el grupo que recibió el placebo presentaron acontecimientos adversos serios, ninguno de los cuales se consideró relacionado con el tratamiento; todos estos pacientes se recuperaron sin secuelas.



Conclusiones El eculizumab es un tratamiento eficaz para la HPN.

* Acceda al texto completo en inglés haciendo click aquí

 (Número en ClinicalTrials.gov: NCT00122330 [ClinicalTrials.gov] .)
Fuente de información:

Complicaciones a largo plazo del síndrome urémico hemolítico

Complicaciones a largo plazo del síndrome urémico hemolítico
Las características clínicas clásicas del SUH incluyen la tríada de anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e insuficiencia renal aguda.Autor: Dra. Sharon P. Andreoli* Fuente: Department of Pediatrics and the Herman B. Wells Center for Pediatric Research. Indiana University School of Medicine, Indianapolis, IN, USA. Arch.Latin.Nefr.Ped. 2003; 3(1)
Desarrollo
El síndrome urémico hemolítico (SUH) es una causa frecuente de insuficiencia renal aguda en niños y provoca morbilidad y mortalidad significativas durante la fase aguda, así como complicaciones a largo plazo. Las características clínicas clásicas del SUH incluyen la tríada de anemia hemolítica microangiopática, trombocitopenia e insuficiencia renal aguda.(1-4) No obstante, los estudios epidemiológicos en brotes epidémicos de SUH con colitis hemorrágica y diarrea demostraron claramente que algunos pacientes presentan anemia hemolítica o trombocitopenia con escasas evidenciasde compromiso renal, mientras queotros presentan importante enfermedad renal con un recuento plaquetario normal o hemólisis mínima.(1-4)
El SUH se clasifica como la variante epidémica, con diarrea (típico) o como SUH esporádico, sin diarrea (atípico). El SUH atípico  puede ser familiar y asociarse con mutaciones en el factor H o con medicamentos como ciclosporina, píldoras anticonceptivas o mitomicina.(5,6) Este trabajo describira las manifestaciones clínicas del SUH típico con diarrea durante la fase aguda, sus complicaciones a largo plazo y los estudios recientes sobre la fisiopatología del SUH asociado con STEC, con énfasis en el papel de la respuesta inflamatoria en la fisiopatología de la enfermedad.
Epidemiología de las infecciones por E. Coli productora de Shiga Toxina
Las cepas de E. coli productoras de shiga toxina (STEC) se relacionaron por primera vez con la enfermedad en seres humanos a comienzos de la década de 1980.(1-3) Varios brotes de colitis hemorrágica y SUH, ampliamente publicitados, resaltaron la morbilidad y mortalidad de la infección con E. coli productora de verocitotoxina. En 1993, una epidemia en el Oeste de EE.UU. produjo varios casos de SUH grave con considerables complicaciones extrarrenales.(7)
En 1996, más de 5.000 escolares japoneses se infectaron con E. coli productora de verocitotoxina; una epidemia en Escocia produjo 20 muertes; en otra epidemia de EE.UU., la fuente de transmisión había sido un jugo de manzana contaminado. Varios millones de libras de hamburguesas contaminadas fuerondescartadas en EE.UU. En estudios caso-control, el consumo de hamburguesas de carne bovina o de carne fría cortada en rebanadas se asoció con infección por E. coli 0157:H7.(10)
Aunque las hamburguesas poco cocidas son el vector más frecuente de la infección por O157:H7, el jugo de manzana, los brotes de rábano, las salchichas y otros alimentos han sido implicados en la propagación de infecciones por STEC. En EE.UU. y Europa, el serotipoO157:H7 es el implicado con mayor frecuencia en las infecciones con producción de VT, pero en otras áreas del mundo se están informando como patógenos importantes cepas no 0157:H7.(11-13) La E. coli O111:H- produjo una gran epidemia de colitis hemorrágica y SUH en Australia y otros sero tipos también se han asociado con colitis hemorrágica y SUH. (11-13)
La tasa de progresión a SUH tras la infección con STEC es de 5 a 15%, aproximadamente. En niños menores de 5 años, la incidencia de SUH es de 12,9% en comparación con un riesgo de 6,8% y 8% en los niños de 5 a 9,9 años y mayores de 10 años, respectivamente.(4) En otro estudio, los niños con recuentos leucocitarios mayores de 13.000/mm3 durante los primeros 3 días de la infección causada por STEC, tuvieron un riesgo de desarrollar SUH siete veces mayor que pacientes de edades comparables con un recuento leucocitario menor de 13.000/mm3.
La administración de agentes depresores de la motilidad gastrointestinal también se asoció con mayor riesgo de SUH.(14) Un estudio reciente demostró que los niños con colitis hemorrágica asociada con STEC que reciben tratamiento con antibióticos, tienen muchas más probabilidades de progresara SUH. Por el momento no se conocen los factores ambientales o genéticos que podrían predisponer a la progresión de la colitis hemorrágica asociada con STEC a SUH. Se sugirió que las alteraciones en el gen del Factor H, descriptas recientemente en pacientes con SUH atípico, también podrían ser importantes en el SUH epidémico con diarrea.(5)Manifestaciones clínicas y complicaciones a largo plazo
Las principales manifestaciones clínicas del SUH incluyen la tríada de trombocitopenia, anemia hemolítica e insuficiencia renal aguda secundariamente a una colitis hemorrágica. Aunque el riñón y el aparato gastrointestinal son los órganos afectados con mayor frecuencia en el SUH, también pueden producirse evidencias de compromiso del sistema nervioso central, páncreas, esqueleto y miocardio.(7,15,16)
Durante la fase aguda del SUH, las biopsias de riñón revelan una lesión microvascular caracterizada por depósitos de microtrombos junto con células endoteliales glomerulares tumefactas y desprendidas e infiltración de células inflamatorias.(17,18) Se describieron cambios patológicos similares en otros órganos, incluidos colon, SNC, páncreas, músculo esquelético y miocárdico.
Estos hallazgos demuestran que el SUH es una enfermedad sistémica caracterizada por lesión de las células endoteliales. Se desconoce el mecanismo de esta lesión microvascular pero las evidencias sugieren la intervención de la VT, con cambios en el perfil anticoagulante normal de la célula endotelial hacia un estado procoagulante. Los avances técnicos en el tratamiento de diálisis y la mejor atención de los niños en estado crítico permitieron una disminución significativa de la mortalidad aguda por SUH, por lo que son más evidentes las complicaciones crónicas en los sobrevivientes a largo plazo.
Algunos niños nunca recuperan la función renal y requieren tratamiento sustitutivo prolongado, aunque los que se recuperan tienen riesgo de desarrollo tardío de nefropatía.(19-20) Además, algunos niños presentan otros problemas extrarrenales, incluidos defectos neurológicos, diabetes mellitus insulinodependiente, insuficiencia pancreática y complicaciones gastrointestinales.(21-23) Por lo tanto, el SUH es una enfermedad con mortalidad y morbilidad multisistémicas sustanciales.
Varios estudios demostraron que los niños que se recuperan del episodio agudo de SUH tienen riesgo de presentar complicaciones alargo plazo, como hipertensión, insuficiencia renal, insuficiencia renal terminal y diabetes mellitus insulino dependiente. Seigler observó que 39% de 61 niños con antecedentes de SUH presentaron complicaciones tardías, como hipertensión, proteinuria e insuficiencia renal durante una media de 9,6 años después del episodio agudo.(24)
La duración de la oligoanuria fue el mejor indicador predictivo de complicaciones tardías.  Caletti et al. también demostraron que el hallazgo histológico de esclerosis focal y segmentaria y hialinosis se observa varios años después del SUH. En ese estudio, sólo un 25% de los niños tuvieron función renal normal durante el seguimiento a largo plazo.(20) Gagnadouz et al., evaluaron a 29 niños de15 a 25 años después de la fase aguda del SUH.(25) Sólo 10 eran normales; 12 eran hipertensos, 3 sufrían insuficiencia renal crónica y 4 presentaban nefropatía terminal.
Se produjeron secuelas graves en niños con oligoanuria de7 días o más. La histología renal fue el mejor indicador predictivo de complicaciones a largo plazo. Moghdal y colaboradores realizaron biopsias renales en niños con antecedentes de SUH con proteinuria.(19) La mayoría de ellos presentaba esclerosis global y segmentaria con fibrosis intersticial. Los autores concluyeron que los niños con función renal normal y proteinuria leve presentan considerable daño renal y tienen riesgo de desarrollar insuficiencia renal tardíamente.(19)
Perlstein demostró que la carga oral de proteínas en 17 niños con antecedentes de SUH revelaba una reserva funcional renal disminuida en pacientes con antecedentes de SUH que tenían función renal y presión arterial normales, en comparación con niños sin tales antecedentes. Este estudio sugiere que la reserva funcional renal en niños con SUH puede estar disminuida a pesar de que la función renal y la presión se mantengan en valores normales.(26)
Los autores señalaron que no se conoce la importancia a largo plazo de este hallazgo y aún debe ser investigada, pero el estudio sugiere que la reserva funcional renal puede estar disminuida a pesar de la recuperación normal y que los niños con SUH requieren seguimiento prolongado. En el estudio de Spizzirri et al., 92,5% de los pacientes sin anuria se recuperaron, pero uno presentó proteinuria aislada, 2 tuvieron una disminución leve del índice de filtración glomerular (IFG) y uno sufrió insuficiencia renal terminal 19 años después de este episodio de SUH.(27) Además, 86% de los pacientes con proteinuria en el control de seguimiento del primer año tuvieron alteraciones renales al finalizar el seguimiento, pero un 25% de los pacientes sin proteinuria al año desarrollaron secuelas crónicas después de un lapso variable.
En resumen, los niños que aparentan haberse recuperado del SUH pueden presentar complicaciones tardías. Por lo tanto, es necesario determinar la fisiopatología de este síndrome para disminuir la mortalidad aguda y la morbilidad alargo plazo de esta enfermedad.
Mecanismos del daño ceñular mediado por la Shiga Toxina
Las toxinas shiga (también llamadas verotoxinas,verocitotoxinas [VT] o toxinas similares a la shiga [SLT]) están constituidas por dos subunidades: una subunidad A, de mayor tamaño, que inhibe la síntesis de proteínas mediante el bloqueo de la unión de aminocil -ARNt dependiente del factor-1 de elongación a los ribosomas y cinco subunidades B, más pequeñas, que intervienen en la unión de la toxina con un glucolípido de la membrana, la globotriaosilceramida o GB3.(28, 29) VT-1 producida por E. coli es casi idéntica a la shigatoxina producida típicamente por otros microorganismos gramnegativos, incluida Shigella, y sólo difiere por un aminoácido en la subunidad A; laVT-2 varía considerablemente de la shigatoxina y demuestra una homología de 55-60% aproximadamente.(28,29)
Las cepas de E. coli O157:H7aisladas de pacientes con SUH habitualmente producen VT-1 y VT-2 o sólo VT-2; las que producen sólo VT-1 son infrecuentes.(28,29) Es interesante señalar que una epidemia reciente de STEC 1 se acompañó de colitis hemorrágica en 526 niños y 35 adultos, pero no se asoció con SUH.(13) Aunque se detectaron anomalías leves en el análisis de orina de algunos pacientes, ninguno presentó síntomas típicos de SUH.(13) Este estudio epidemiológico resalta la importancia potencial de la VT-2 en el desarrollo de SUH en comparación con el papel de laVT-1.
Aunque no se demostraron niveles circulantes de VT libre en niños con SUH, se demostró que esta toxina atraviesa las células epiteliales gastrointestinales polarizadas a través de vías transcelulares.(30) Los estudios inmunohistoquímicos también demostraron la unión de las VT 1 y 2 a las células del epitelio tubular renal en un caso fatal de SUH típico con diarrea, lo que sugiere que la toxina se absorbe hacia la circulación sistémica, se une a las células renales y contribuye al daño celular.(31) La asociación entre STEC y SUH es muy firme, pero los mecanismos del daño celular mediado por esta toxina en el SUH aún son inciertos. Los estudios con VT-1 y células endoteliales de vena umbilical humana (HUVEC) demostraron que la VT tenía una acción tóxica directa en células endoteliales en crecimiento, no confluentes, pero la toxicidad era mucho menor en las células confluentes, en reposo.
Cuando las células HUVEC en reposo, resistentes a la VT, se trataron previamente con factor de necrosis tumoral-??(TNF-?) o interleuquina-1 (IL-1), se tornaron susceptibles a la toxicidad de la shigatoxina.(28,29) En otros estudios se demostró que la sensibilidad contra la VT de líneas celulares y tejidos específicos estaba relacionada con la expresión del receptor de GB3en la membrana y que las maniobras para aumentarla incrementan la sensibilidad a los efectos citotóxicos de la shigatoxina.(28,29) El receptor de la membrana plasmática GB3 regula la unión e internalización de la VT por endocitosis.
Estudios recientes en células endoteliales glomerulares humanas mostraron que éstas son sensibles a los efectos citotóxicos de la shigatoxina. En células de la microvasculatura glomerular altamente confluentes, la citotoxicidad mediada por VT requirió el tratamiento previo de la células con TNF?, que indujo aumento del número de receptores de GB3 en las células endoteliales glomerulares.(32) Cabe señalar que las VT 1 y 2 indujeron efectos citotóxicos similares sobre las células endoteliales de la microvasculatura glomerular. Por lo tanto, la fuerte asociación del SUH con las infecciones por STEC 2 no estaría relacionada con una mayor sensibilidad de las células endoteliales a la toxicidad mediada por VT-2 que a la VT-1.
Otros estudios muy interesantes demostraron que la VT puede influir considerablemente sobre la sensibilidad de algunas células a sus efectos citotóxicos sin un cambio significativo en la expresión del receptor GB3. En una serie de estudios, Lingwood y otros investigadores demostraron que, además de la concentración del receptor, la composición de ácidos grasos de GB3 y la longitud de la cadena fosfolipídica en la doble capa de fosfolípidos desempeña un papel importante en la distribución interna de la toxina y sus efectos citotóxicos ulteriores.(33-35) Cuando las células se sensibilizaron a la shiga toxina con butirato de sodio, el transporte intracelular retrógrado hacia la toxina internalizada unida al receptor se produjo hacia el retículo endoplásmico(RE) y la membrana nuclear más que hacia el aparato de Golgi, lo que se correlacionó con un marcado aumento de la sensibilidad celular a la shiga toxina.
La sensibilidad aumentada no se relacionó con mayor expresión de GB3 sino con receptores que contenían especies de ácidos grasos de cadena más corta y que dirigían la distribución intracelular de la toxina hacia la membrana nuclear. Esto explicaría la resistencia de algunas células a los efectos citotóxicos de la toxina a pesar de la expresión del receptor GB3 en la membrana plasmática.(35) Los investigadores sugirieron que las diferencias genéticas en la composición de ácidos grasos del receptorGB3 podrían desempeñar un papel en la susceptibilidad de los individuos al SUH cuando se exponen a la VT. En muchos de estos estudios, la inhibición de la síntesis proteica y la muerte celular fueron los determinantes de la lesión celular mediada por la VT.
Aunque algunas células responden a ésta con progresión a la muerte celular, otras no mueren y es probable que experimenten los efectos subletales de la VT. En células endoteliales aórticas bovinas, las VT 1 y 2 indujeron un aumento dependiente de la concentración de los niveles de transcripción del ARNm de preproendotelina-1 en concentraciones que tuvieron efectos menores sobre el ADN, el ARN y la síntesis proteica.(36) Por el contrario, la actividad de la enzima convertidora de Endotelina-1 y de la Oxido Nítrico Sintetasa constitutiva no fue alterada por las VT 1 o 2. Los autores sugirieron que las alteraciones en los mediadores vasculares derivados del endotelio mediadas por la VT podrían desempeñar un papel patogénico en el daño microvascular característico del SUH y la colitis hemorrágica.
También demostramos que las células endoteliales expuestas a la VT dañadas en niveles subletales son más susceptibles al daño mediado por los leucocitos polimorfonucleares activados que las células endoteliales no expuestas a la VT. (37) Es probable que la VT-1 y la VT-2 induzcan múltiples cambios subletales en las células que se recuperarán del daño .Aunque se considera que las células endoteliales son el blanco principal de la lesión mediada por la VT, estudios recientes demostraron que las células mesangiales, las células epiteliales tubulares renales, los monocitos y las líneas celulares derivadas de ellos son blanco de los efectos biológicos mediados por la ST y de su toxicidad.
Se demostró que las células mesangiales expresan los receptores GB3 y, al ser expuestas a la VT-1, exhiben inhibición de la síntesis proteica que se potencia con la preincubación con IL-1 o TNF?. Además, laVT1 indujo aumento de los niveles de ARNm deMCP-1 dependientes de la dosis y del tiempo(38) La incubación prolongada con shigatoxina-1produjo citotoxicidad sustancial en las células mesangiales. En otros estudios, las células mesangiales humanas expuestas a la VT-1 exhibieron disminución de la síntesis proteica, sin inducción de citoquinas o quimioquinas.(39) Las células del epitelio tubular renal exhiben diversas respuestas biológicas al exponerse a la VT.
Túbulos contorneados proximales humanos cultivados fueron sensibles a los efectos citotóxicos de la VT-1; este efecto fue mayor cuando las células se expusieron previamente a IL-1, lipopolisacárido y butirato, pero no lo fue cuando se preincubaron con TNF?.(40)Las concentraciones subletales de VT-1 indujeron aumento de la liberación de TNF??e IL-1 y mayor expresión de ARNm de TNF??e IL-1.(41)En otros estudios, la VT indujo apoptosis en una línea celular derivada de las células tubulares renales humanas.(42) Cabe señalar que se observó apoptosis de las células tubulares renales en especímenes patológicos de pacientes con SUH y se demostró que la VT se encontraba unida alas células tubulares distales en el SUH. (31,43)
Como se describe más adelante, también se demostró que las VT inducen múltiples respuestas biológicas de monocitos y macrófagos. Tomados en conjunto, estos estudios sugieren que las células mesangiales, las células epiteliales de los túbulos renales, los monocitos y los macrófagos son objetivos importantes del daño celular mediado por la VT en el SUH.
Papel de la respuesta inflamatoria en el SUH
Las VT tienen efectos directos sobre las células endoteliales, mesangiales y epiteliales, pero es muy probable que los mediadores inflamatorios también sean importantes en la patogenia del daño endotelial.(44-46) Los estudios en animales demostraron que los macrófagos son mediadores importantes en el daño celular inducido por la VT y que ésta induce la expresión de TNF en ratones; otras investigaciones en animales comprobaron que también aumenta la producción de óxido nítrico en macrófagos de ratones expuestos a la VT. (47,48)
Los monocitos humanos y las líneas celulares derivadas de ellos responden a la VT con aumento de la secreción de citoquinas inflamatorias, incluidos TNFa, IL-1 e IL-6.(18,49) El aumento de la expresión de ARNm de TNFa fue precedido por la translocación nuclear de los activadores de la transcripción NF-kB y AP-1.(50) Se describieron niveles elevados de IL-8 yTNF, así como signos de estrés oxidativo en niños con SUH, lo que sugiere que la respuesta inflamatoria y, en particular de PMN, son mediadores muy importantes en el daño microvascular del SUH. (44-46)
Además, recientemente se observó que los niveles urinarios de MCP-1 eIL-8 estaban significativamente elevados en niños durante la fase aguda del SUH. (18) Varios estudios sugieren un papel de la lesión oxidante en la patogenia del SUH. En primer lugar, un recuento elevado de PNM es típico de la enfermedad; un recuento elevado de leucocitos se asocia con enfermedad más grave y de peor evolución.(45) En segundo lugar, los niveles sanguíneos de interleuquina-8, una citoquina que estimula la desgranulación de los PMN y la generación de oxidantes, están elevados en niños con SUH.
La enzima elastasa, que provoca la desgranulación de los PMN formando complejos con la alfa-1-antitripsina, está elevada en niños durante la fase aguda del SUH y en modelos animales de la enfermedad.(45,46) En estudios in vitro, los PMN fueron más adherentes a las HUVEC expuestas a laVT-1.(46) Demostramos que las células endoteliales de vena umbilical humana y las células endoteliales glomerulares humanas expuestas a TNF y VT son más sensibles al daño celular mediado por PMN que las células endoteliales que no habían sido expuestas a la toxina.(37)
Estos estudios sugieren que las células endoteliales expuestas a la toxina son más sensibles al daño mediado por los PMN y que la exposición a la VT provoca amplificación del daño endotelial mediado por los PMN. Tomados en conjunto, estos estudios sugieren un papel importante de los oxidantes y las proteasas derivadas de los PMN activados en la patogenia del SUH.
En consecuencia, la VT provoca daño letal y subletal directo en las células del endotelio glomerular y estimula la producción de citoquinas para inducir la activación de PMN, lo que conduce a la amplificación del daño endotelial por mecanismos mediados por factores oxidantes o por proteasas . La célula endotelial dañada altera sus características tromborresistentes normales y se vuelve trombogénica, con inicio del depósito de trombos de plaquetas en la microvasculatura.
Repercusiones terapéuticas y conclusión
El mayor conocimiento de los mecanismos del daño celular mediado por la VT en el SUH tiene importantes repercusiones en el manejo actual de la enfermedad y en los tratamientos futuros. Algunos estudios demostraron un efecto perjudicial del tratamiento con antibióticos en la colitis hemorrágica. En niños con colitis hemorrágica asociada con STEC tratados con antibióticos se observó que desarrollaban SUH con mayor frecuencia que los que no recibieron este tratamiento.(51)
Otros estudios no confirmaron tal asociación y un metaanálisis reciente concluyó que la administración de antibióticos a personas infectadas con STEC no se asociaba con el desarrollo de SUH. (52,53) Aunque no hay consenso sobre el efecto beneficioso o perjudicial de los antibióticos en la infección por STEC, estudios in vitro demostraron que las concentraciones subinhibitorias de varios agentes antimicrobianos promueven y aumentan la liberación de VT. (54)
Se desarrolló un compuesto de sílice diamídico de diatomea unido a una cadena de oligosacárido (Synsorb Pk) que se une ávidamente a la shigatoxina y la neutraliza. Recientemente se completó un ensayo clínico para determinar si la administración oral de Synsorb Pk puede disminuirla velocidad de progresión de la colitis hemorrágica a SUH, la necesidad de diálisis o de complicaciones extrarrenales en niños con SUH.(55,56) Lamentablemente, el Synsorb Pk no resultó útil para prevenir las complicaciones extrarrenales o disminuir la duración de la diálisis en niños con SUH de comienzo reciente. E
l Starfish es un nuevo compuesto desarrollado recientemente que se une a la shiga toxina con una eficiencia 1.000 veces mayor que Synsorb Pk. Starfish es un oligosacárido pentavalente que fija shigatoxina y puede ser administrado por vía intravenosa.(57) Recientemente(58) se está desarrollando otro producto llamado Daisy, con la misma base fisiopatogénica, que utilizado en ratones da resultados muy promisorios. Es posible que la mejor comprensión de la fisiopatología del daño celular en el SUH permita desarrollar nuevas estrategias terapéuticas para los niños afectados y prevenir la mortalidad aguda y la morbilidad a largo plazo de la enfermedad.
Conclusiones:
El SUH típico con diarrea se asocia firmemente con la colitis hemorrágica por STEC, lo que sugiere que estas toxinas son muy importantes en la fisiopatología del SUH. Las VT se unen al receptor GB3 en la membrana plasmática e inician su acción citotóxica. Estudios recientes demostraron que las alteraciones en el contenido lipídico del receptor GB3 y en la distribución intracelular de la toxina son determinantes importantes de la susceptibilidad de las células a la citotoxicidad mediada por VT.
Otros estudios demostraron que las VT inician alteraciones biológicas en células dañadas subletalmente y que las células mesangiales, del epitelio tubular renal, monocitos y las líneas celulares derivadas de ellos son blancos de la lesión celular mediada por VT. También se informó que la respuesta inflamatoria y la activación de los PMN desempeñarían un papel importante en el daño celular mediado por VT. Estos estudios tienen importantes consecuencias para los tratamientos actuales y futuros del SUH.
Agradecimientos: Esta revisión y el trabajo en el laboratorio de los autores fueron posibles gracias a la subvención DK52175 del NIH.

Anemia falciforme

Anemia falciforme
Actualización sobre anemia de células falciformes en pacientes pediátricosAutor: Frédéric B. Piel, Martin H. Steinberg, and David C. Rees N Engl J Med 2017;376:1561-73.
Introducción
La enfermedad de células falciformes es un problema de salud mundial cada vez mayor. Las estimaciones sugieren que cada año aproximadamente 300.000 niños nacen con anemia de células falciformes, que se define por la homocigosidad para el gen de la hemoglobina falciforme (HbS) (es decir, para una mutación con cambio de sentido o missense [Glu6Val, rs334] en el gen β-globina [HBB]) y que este número podría llegar a 400.000 en el 2050.
Aunque el diagnóstico precoz, la  profilaxis con penicilina, las transfusiones de sangre, la imagen Doppler transcraneal, la hidroxiurea y el trasplante de células madre hematopoyéticas pueden mejorar dramáticamente la sobrevida y la calidad de vida de los pacientes con enfermedad de células falciformes, la comprensión del rol de los factores genéticos y no genéticos en la explicación de la diversidad fenotípica de esta enfermedad mendeliana sigue siendo limitada.
La mejor predicción de la gravedad de la anemia falciforme podría conducir a un tratamiento y manejo más precisos.Más allá de los modificadores bien conocidos de la gravedad de la enfermedad, como los niveles de hemoglobina fetal (HbF) y la α-talasemia, otras variantes genéticas pueden afectar a sub-fenotipos específicos.
Del mismo modo, aunque la influencia de la altitud y la temperatura se ha visto reflejadalargamente en el asesoramiento a pacientes con enfermedad de células falciformes, estudios recientes de factores no genéticos, incluyendo el clima y la calidad del aire, sugieren asociaciones más complejas entre los factores ambientales y las complicaciones clínicas. Nuevos tratamientos y estrategias de manejo abocados a estos factores genéticos y no genéticos podrían mejorar sustancial y rápidamente la calidad de vida y reducir los costos del cuidado de la salud de los pacientes con enfermedad de células falciformes.

► Distribución y carga de enfermedad
La enfermedad de células falciformes es el trastorno monogénico más frecuente. La prevalencia de la enfermedad es alta en grandes áreas del África subsahariana, la cuenca del Mediterráneo, el Oriente Medio y la India, debido al notable nivel de protección que el rasgo de células falciformes (es decir, la heterocigosidad para la mutación de células falciformes en HBB) proporciona contra la malaria severa.
Aunque el papel exacto de los diversos mecanismos de protección que se han identificado todavía se está debatiendo, la "hipótesis de la malaria" formulada por Haldane en 1949 y por Allison en 1954 es un ejemplo de selección natural y polimorfismo equilibrado, un proceso en curso. Debido al comercio de esclavos y a los movimientos de población contemporáneos, la distribución de la enfermedad de células falciformes se ha extendido mucho más allá de sus orígenes.
Las estimaciones de población en los Estados Unidos sugieren que un total de aproximadamente 100.000 personas tienen la enfermedad. No existe una estimación anual confiable para ningún otro país ni una estimación global, pero las estimaciones para recién nacidos sugieren consistentemente que nacen 300.000 bebés por año con anemia de células falciformes. La gran mayoría de estos nacimientos ocurren en tres países: Nigeria, la República Democrática del Congo, y la India.
El número de pacientes con enfermedad de células falciformes se espera que aumente, tanto en los países de altos ingresos como en los países de ingresos más bajos. En los países de altos ingresos, este aumento refleja en gran medida las ganancias en la expectativa de vida de las personas afectadas como resultado de intervenciones tales como la detección en recién nacidos, la profilaxis con penicilina, la prevención primaria del accidente cerebrovascular, y el tratamiento con hidroxiurea. La esperanza de vida ha mejorado significativamente en los países de altos ingresos en los últimos 40 años, con una mortalidad infantil ahora cercana a la de la población general y una sobrevida mediana observada de más de 60 años.
A pesar de estos notables logros, la expectativa de vida de los pacientes con anemia de células falciformes se reduce en unos 30 años, incluso con los mejores cuidados médicos, y la calidad de vida es pobre. El tratamiento con hidroxiurea - la única terapia farmacológica aprobada para la enfermedad de células falciformes - se utiliza cada vez más en adultos y niños.
Sin embargo, el tratamiento y el manejo de la enfermedad siguen siendo costosos, haciendo que el pleno acceso a la atención esté disponible sólo para los más privilegiados; de otra manera, el acceso es muy limitado debido a las crecientes presiones sobre los servicios de salud pública. Se destacan nuevos desarrollos en el manejo de la anemia falciforme a través de recientes y continuosensayos clínicos de fase 3, y por el creciente número de pacientes que se están beneficiando con el trasplante de células madre hematopoyéticas.
En los países de menores ingresos, donde la mortalidad infantil por todas las causas se ha reducido en las últimas dos décadas, un mayor número de lactantes y niños pequeños afectados sobreviven hasta la edad adulta, requiriendo diagnóstico y tratamiento.
En África, donde hay una falta de detección neonatal y de vacunación infantil rutinaria y donde la malaria, la desnutrición y la pobreza siguen siendo importantes retos, la mortalidad entre los niños con enfermedad de células falciformes menores de 5 años de edad puede ser tan alta como del 90%. Aunque algunos programas de detección a gran escala han sido lanzados con relativo éxito recientemente, la falta de una infraestructura sanitaria básica en muchas regiones hace que la prevención y el manejo de la enfermedad de células falciformes sea difícil.

► Fisiopatología
El síndrome torácico agudo es un ejemplo típico de fracaso orgánico en la enfermedad de células falciformes y una de las principales causas de hospitalización y muerte entre los pacientes
La enfermedad de células falciformes es un trastorno multisistémico causado por una sola mutación genética. Casi todos lo sórganos del cuerpo pueden verse afectados. Caracterizada por la presencia de eritrocitos anormales dañados por la HbS, esta variante de la hemoglobina adulta normal (HbA) se hereda bien de ambos padres (homocigosidad para el gen HbS) o de un solo padre, junto con otra variante de la hemoglobina, como la hemoglobina C (HbC), o con Β-talasemia (heterocigosidad compuesta).
Cuando está desoxigenada, la HbS se polimeriza, dañando al eritrocito y haciendo que pierdacationes yagua. Estas células dañadas tienen anomalías en sus características reológicas y en la expresión de moléculas de adhesión, resultando en anemia hemolíticay en la probabilidad de bloqueo de los pequeños vasos sanguíneos, causando a su vez vaso-oclusión. La vaso-oclusión típicamente causa complicaciones agudas, incluyendo daño isquémico a los tejidos, dando como resultado dolor severo o falla orgánica. El síndrome torácico agudo es un ejemplo típico de fracaso orgánico en la enfermedad de células falciformes y una de las principales causas de hospitalización y muerte entre los pacientes.
Aunque la polimerización de la HbS, la vaso-oclusión, y la anemia hemolítica son centrales en la fisiopatología de la enfermedad de células falciformes, precipitan una cascada de eventos patológicos que, a su vez, desencadenan una amplia gama de complicaciones. Estos procesos incluyen:
  • disfunción vascular-endotelial
  • deficiencia funcional del óxido nítrico
  • inflamación
  • estrés oxidativo
  • lesión por reperfusión
  • hipercoagulabilidad
  • aumento de la adhesividad de los neutrófilos
  • activación plaquetaria
La interacción y la importancia relativa de estos trastornos son pobremente entendidos y probablemente difieren según la complicación particular. Las complicaciones crónicas se dividen en dos grupos principales:
  1. Las relacionadas con vasculopatía de grandes vasos (enfermedad cerebrovascular, hipertensión pulmonar, priapismo y retinopatía).
     
  2. Las causadas ​​por daño orgánico isquémico progresivo(hipoesplenismo, insuficiencia renal, enfermedad ósea, y daño hepático). El hipoesplenismo es una causa particularmente importante de enfermedad y muerte enniños pequeños debido al mayor riesgo deinfección.
Los pacientes con anemia falciforme pueden tener cualquiera de una serie de genotipos de hemoglobina. Casi todos los estudios genéticos de la enfermedad falciforme se han concentrado sobre el genotipo de la anemia drepanocítica (es decir, HBB Glu6Val, rs334).
Otros genotipos de la enfermedad de células falciformes son debidos a heterocigocidad compuesta para el gen HbS y otras variantes de la hemoglobina (Hb) tales como HbC, HbE y HbD o a diversas variedades de HbS-β-talasemia.
Con excepción de la HbS-β0-talasemia (β0 denota sin HbA), los genotipos heterocigotas compuestos de la enfermedad de células falciformes suelen ser menos clínicamente severos que el genotipo de la anemia drepanocítica. Sin embargo, dentro de cada genotipo de enfermedad existe una heterogeneidad fenotípica sustancial.
Muchos estudios han investigado las relaciones fenotipo-genotipo en la enfermedad de células falciformes. La evidencia previa de estudios de pacientes con enfermedad de células falciformes expuestos a alta altitud destacó la influencia de los factores medio ambientales en las complicaciones de la enfermedad.
Posteriormente, la identificación genética de varios haplotipos del gen HbS (Bantu, Benin, Camerún, Senegal y Arábigo-Indio), sugiriendo diferentes orígenes de la mutación HbS entre las áreas de alta prevalencia, llevó a la especulación de que el haplotipo del gen HbS podría explicar las diferencias fenotípicas.
Un estudio piloto, observando a nueve pares de gemelos idénticos, trató de desentrañar los roles de los factores genéticos y no genéticos, con resultados interesantes pero limitados debido al pequeño tamaño de la muestra. Las siguientes secciones resumen el conocimiento actual del rol de los modificadores genéticos y no genéticos.
► Modificadores genéticos de la severidad de la enfermedad
La diversidad fenotípica de la anemia falciforme es parcialmente explicada por variantes genéticas que controlan la expresión de los genes de HbF y por la co-inheritancia del gen de la α-talasemia. El rol de otros potenciales modificadores genéticos es menos claro.
 α-talasemia
La polimerización de la HbS desoxigenada inicia los cambios patológicos que caracterizan a la enfermedad de células falciformes. La velocidad de polimerización de la HbS es altamente dependiente del nivel de hemoglobina de los eritrocitos, con niveles más bajos de HbS conduciendo a menor daño celular; la α-talasemia reduce el nivel de hemoglobinaen la célula, mitigando indirectamente el daño eritrocitario inducido por el polímero de HbS. Causada más a menudo por la supresión de uno o dos de los cuatro genes de α-globina, la α-talasemia está presente en un tercio de los pacientes de origen africano y en casi la mitad de los pacientes de ascendencia de Oriente Medio o India.
La co-inheritancia de α-talasemia y anemia drepanocítica se caracteriza por mayores niveles de hemoglobina que en la herencia de la anemia falciforme sola, así como por un menor volumen corpuscular medio, menos hemólisis y menos complicaciones que han sido asociadas epidemiológicamente con la hemólisis.
A la inversa, algunas características de la enfermedad asociadas con la vaso-oclusión celular falciforme, como los episodios dolorosos agudos, son más comunes en la anemia falciforme y la α-talasemia co-heredadas, tal vez debido al mayor volumen de células aglomeradas.
La homeostasis vascular es mantenida por el óxido nítrico endotelial, que relaja el músculo liso perivascular. Se planteó la hipótesis de que la reducción de algunas complicaciones asociadas con la hemólisis tanto en pacientes con anemia de células falciformes como con α-talasemia en parte era resultado de la preservación de la bio-disponibilidad del óxido nítrico que se ve comprometido por la hemólisis intravascular de los drepanocitos.
Durante la hemólisis, la hemoglobina liberada en el plasma reacciona con el óxido nítrico formando nitrato inerte, y la arginasa eritrocitaria se metaboliza a arginina, el sustrato para las óxido nítrico sintetasas. La actividad del óxido nítrico también se inhibe por reacción con la dimetilarginina asimétrica. La bio-disponibilidad del óxido nítrico contribuye a la variabilidad fenotípica de la anemia falciforme más allá de la co-inheritancia de las α-talasemias.
♦ Hemoglobina fetal
La HbF interrumpe la polimerización de la HbS, ya que la HbF es excluida del polímero de HbS. Los niveles de HbF alcanzan su punto máximo a mitad de la gestación; al momento que un niño sano y no afectado llega a la edad de 6 meses, la HbF representa menos del 1% de la hemoglobina total, pero los niveles son mayores en la mayoría de los adultos con enfermedad de células falciformes.
La primera variante genética asociada con un aumento de la HbF en la anemia de células falciformes, marcador del haplotipo de Senegal del grupo HBB, fue un polimorfismo de un solo nucleótido (PSN) (rs7482144) en la región promotora del HBG2, uno de los genes HbF pareados. Los portadores de este haplotipo tenían niveles de HbF de aproximadamente 10%, en comparación con el 5 a 6% en los portadores de los otros dos haplotipos africanos comunes.
El silenciamiento de los genes de HbF desde el desarrollo fetal hasta la adultez se explica por la actividad del BCL11A y del ZBTB7A. La variación genética de un potenciador eritrocitario específico del BCL11A, junto con polimorfismos en un potenciador del MYB, explican el 10 al 50% de la varianza de la HbF observada entre las personas con anemia drepanocítica, dependiendo de la población examinada.
En la Provincia Oriental de Arabia Saudita y en la India, el gen de la HbS es a menudo un haplotipo HBB árabe-indio de origen autóctono. En estos casos, los niveles de HbF en adultos son casi dos veces los encontrados en el haplotipo senegalés. En consecuencia, la enfermedad, especialmente en la infancia, cuando los niveles de HbF son de alrededor del 30%, suele ser más moderada.
La base genética de los altos niveles de HbF en estas personas podría en parte derivar en polimorfismos haplotipo-específicos del super potenciador del grupo HBB y otras variantes exclusivas de este haplotipo. Los pacientes de Arabia Saudita con el haplotipo de Benin tienen niveles de HbF que son casi el doble de los niveles en pacientes africanos con el mismo haplotipo. La razón de esta diferencia es desconocida.
La HbF no mejora todos los subfenotipos de la enfermedad en la misma medida. El determinante crítico del efecto de la HbF sobre el fenotipo de la enfermedad de células falciformes es su nivel en cada eritrocito.En los heterocigotos compuestos para HbS y persistencia hereditaria de HbF, donde el HBB está suprimido, la HbF supone aproximadamente el 30% de la hemoglobina total y se distribuye homogéneamente en la población de glóbulos rojos, con cada célula conteniendo alrededor de 10 pg.
Este nivel es suficiente para evitar la polimerización de la HbS desoxigenada, de modo que las personas con este genotipo tienen niveles de hemoglobina casi normales y son en su mayoría asintomáticos. Aunque la hidroxiurea aumenta los niveles de HbF en la mayoría de los pacientes, su distribución en eritrocitos falciformes es heterogénea.
Las células con niveles inferiores de HbF están menos protegidas de los daños inducidos por el polímero, persiste la anemia hemolítica y la mayoría de los pacientes permanecen sintomáticos, aunque con una tasa reducida de complicaciones y tal vez una sobrevida mejorada. Junto con la hidroxiurea, varios nuevos tratamientos basados ​​en la inducción de HbF (por ejemplo, inhibidores de la histona desacetilasa, inhibidores de la histona específica de lisina desmetilasa 1 [LSD1], e inmunomoduladores) se encuentran actualmente en diversas fases de investigación.
► Otros modificadores genéticos
La complejidad biológica de la anemia falciforme proporciona numerosos sitios para su modulación genética por genes cuyas acciones primarias son extraeritrocíticas. Muchos polimorfismos genéticos han sido asociados con sub-fenotipos específicos, con un efecto protector o permisivo sobre la característica biológica de interés.Se han encontrado marcadores de asociación más claros para el accidente cerebrovascular (ACV).
Se genotiparon treinta y ocho PSNs en 22 genes de 130 pacientes con anemia de células falciformes y ACV y de 103 pacientes que presentaban anemia falciforme sin complicaciones (controles). Además de la conocida asociación de la α-talasemia con un riesgo reducido de ACV, los PSNs en ANXA2, TEK, ADCY9 yTGFBR3 se asociaron con un aumento o una disminución del riesgo de ACV. Estos resultados confirmaron parcialmente los resultados de un estudio que evaluó 108PSNs en 39 genes candidatos y que mostró que 31PSNs en 12 genes modularon el riesgo de ACV. Otros marcadores genéticos incluyen polimorfismos en los genes para los subfenotipos de bacteriemia, osteonecrosis, y priapismo (CCL5, BMP6 y KL, respectivamente).
Un resultado consistente de los estudios que preseleccionaron genes candidatos para probar la asociación de sus variantes con subfenotipos múltiples fue la detección de asociaciones con varios genes de la vía de proteínas morfogenéticas óseas SMAD, que incluye al factor de crecimiento transformante β. Esta vía regula diversos procesos celulares que son importantes en la fisiopatología de la anemia falciforme, incluyendo inflamación, fibrosis, proliferación celular y hematopoyesis, osteogénesis, angiogénesis, cicatrización de heridas y respuesta inmune.Los estudios de asociación a nivel genómico, que proporcionan una evaluación imparcial de la asociación genética con un fenotipo, no han replicado estos resultados basados en genes candidatos.
Tales estudios requieren miles de participantes y un cuidadoso análisis fenotípico para alcanzar significación estadística si la contribución de una variante genética a un fenotipo es pequeña. Para la enfermedad por anemia falciforme, la obtención de una muestra tan grande no ha sido posible.Aparte de los resultados de los estudios que usan el nivel de HbF como un subfenotipo, los estudios de asociación genómica han contribuido hasta ahora poco a la  comprensión de las bases genéticas de la heterogeneidad fenotípica en la enfermedad de células falciformes.
► Modificadores no genéticos de la severidad de la enfermedad
La investigación se ha centrado principalmente en las variantes genéticas que interfieren en la variabilidad fenotípica de la anemia de células falciformes, y el rol de los factores no genéticos ha sido relativamente descuidado. Sin embargo, los factores no genéticos pueden explicar gran parte de la variabilidad clínica.
Más dramáticamente, la sobrevida de los niños con enfermedad de células falciformes en los países de altos ingresos se aproxima a la de los niños no afectados, mientras que en la mayor parte del África subsahariana hasta el 90% de los niños con esta enfermedad mueren, incluso pese a que estas poblaciones son genéticamente muysimilares. Los factores no genéticos incluyen el clima y la calidad del aire, así como los factores socioeconómicos, que se evalúan, por ejemplo, en base al acceso a la atención médica, las transfusiones de sangre seguras, y el tratamiento de las infecciones.
► Factores climáticos y meteorológicos
Una relación entre el clima frío y las complicaciones agudas de la enfermedad de células falciformes se describió por primera vez en Estados Unidos en 1924. Los mecanismos propuestos incluyen un clima frío que causa aumento de las infecciones y vasoconstricción periférica que lleva a mayor desoxigenación con disminución de la presión de flujo y efectos por secuestro vascular. Sin embargo, el vínculo entre el clima frío y el dolor agudo se identificó de forma inconsistente en análisis de series por tiempos más prolongados.
Estudios realizados en Ghana, Nueva York, Virginia, Jamaica, Kuwait, y Canadá sugieren un vínculo entre el frío y el dolor a lo largo de un rango declimas. Por el contrario, no se hallaron efectos del clima frío en Chicago y Atlanta y en dos estudios separados llevados a cabo en Londres. Un reciente estudio en París mostró que tanto el clima cálido como frío se asociaron con aumento de los episodios de dolor.
Estos hallazgos inconsistentes pueden reflejar diferencias en los métodos y análisis utilizados en estos estudios, que se limitaron todos a analizar el número de ingresos hospitalarios, que es un sustituto muy indirecto de los cambios fisiopatológicos asociados con las variaciones de temperatura. Algunas de las inconsistencias pueden también reflejar la influencia de las características específicas de la ubicación, incluyendo vivienda, vestimenta y factores sociales y geográficos, sobre los efectos de la temperatura.
Aunque no suele ser notado por los pacientes, la velocidad del viento ha surgido como un factor consistentemente asociado con dolor en la anemia de células falciformes, y la mayor velocidad del viento ha sido relacionada con una mayor tasa de hospitalizaciones por dolor en Inglaterra, Francia, Canadá, y Estados Unidos. No está claro cómo las altas velocidades del viento podrían precipitar episodios de dolor agudo, aunque existen pruebas de que el enfriamiento de la piel podría provocar vaso-oclusión posiblemente como resultado de una alteración del control del tono vascular.
Tanto la humedad alta como la baja han sido asociadas con un aumento de los ingresos hospitalarios por dolor, y se observaron mayores puntuaciones de dolor conel aumento de la humedad en un estudio en Canadá. Se reportan aumentos de los episodios de dolor agudo durante la estación lluviosa en regiones con climas tropicales, tales como Jamaica y Nigeria, aunque no emergen efectos consistentes por la lluvia donde el clima es templado, como Francia e Inglaterra. Nuevamente, las inconsistencias pueden deberse a diferencias en el hábitat y en los factores sociales.
► Calidad del aire
La contaminación atmosférica está emergiendo como una causa importante de enfermedad, aunque su papel en la enfermedad de células falciformes es poco comprendido. En Europa y en los Estados Unidos, los pacientes con anemia falciforme viven predominantemente en zonas urbanas, donde están expuestos a concentraciones elevadas de contaminantes, incluyendo varios con bioactividad. Como se discutió anteriormente, la enfermedad de células falciformes se asocia con deficiencia funcional de óxido nítrico.
Pequeños estudios retrospectivos en Londres sugirieron que la exposición a corto plazo a mayores niveles de óxido nítrico atmosférico se asoció con menos ingresos hospitalarios y que la exposición prolongada se asoció con disminución de los marcadores de hemólisis.
El monóxido de carbono es otro componente bioactivo, contaminante gaseoso, que en teoría puede tener un beneficio terapéutico en la enfermedad de células falciformes, ya que la carboxihemoglobina está bloqueada en la forma R (relajada) y no puede polimerizar. El rol terapéutico del monóxido de carbono está siendo explorado actualmente en un ensayo de carboxihemoglobina bovina pegilada. Estudios en París y Londres demostraron que mayores niveles atmosféricos de monóxido de carbono se asociaron con disminución de los ingresos hospitalarios por dolor agudo, aunque se observó el efecto contrario en São Paulo.
Otros contaminantes potencialmente importantes incluyen al ozono (O3), óxidos de nitrógeno (NO y NO2), óxidos de azufre (SO y SO2), y material particulado (PM10 y PM2,5 [es decir, material particulado con un diámetro aerodinámico de 10 µm y 2,5 µm, respectivamente]), que se han asociado en diferentes grados a complicaciones en pacientes con enfermedad de células falciformes, sin una imagen coherente emergente. Existe buena evidencia de que el asma es exacerbada por los contaminantes del aire, particularmente el ozono, y existe una fuerte asociación entre el asma y las complicaciones agudas de la anemia drepanocítica.
El análisis y la interpretación de los efectos climáticos y de la calidad del aire son complicados por las estrechas correlaciones entre los diversos factores y la falta de consistencia en las metodologías y enfoques estadísticos. Además, todos los estudios hasta el momento han examinado las asociaciones a nivel de población. La esperanza es que el aumento del uso de sensores móviles para evaluar la exposición individual conduzcan a resultados más claros.
► Otros factores ambientales
El ambiente doméstico es probablemente un determinante mayor de salud en pacientes con enfermedad de células falciformes, aunque este factor sigue siendo en gran parte inexplorado excepto en algunos estudios que sugieren que la exposición primaria o secundaria al humo del tabaco influye en los resultados clínicos y en las complicaciones de esta enfermedad. Además, la alta altitud se ha relacionado con varias complicaciones en la anemia falciforme, presumiblemente debido a los niveles más bajos de oxígeno.
Sin embargo, la evidencia para esta asociación proviene principalmente de pequeños estudios realizados antes de que la hidroxiurea fuera ampliamente utilizada, y los verdaderos efectos de la altitud son poco claros. El infarto esplénico ocurre en el rasgo de células falciformes, y el secuestro esplénico en pacientes con enfermedad por hemoglobina C. El dolor por vaso-oclusión aguda también parece ser más común en los pacientes que viven a gran altitud.
► Enfermedades infecciosas
La infección es un determinante importante del resultado en pacientes con enfermedad de células falciformes, particularmente en niños de África. La infección es probablemente la causa más importante de muerte prematura entre estos niños. La disfunción esplénica tiene un papel clave en el aumento de la susceptibilidad a las infecciones bacterianas en niños con enfermedad de células falciformes, y las infecciones neumocóccicas y por haemophilus parecen ser importantes tanto en el hemisferio norte como en el austral, sugiriendo que las intervenciones básicas, que incluyen la profilaxis con penicilina y la vacunación, podrían conducir a una mejora sustancial en la sobrevida de los pacientes con enfermedad drepanocítica en los países de ingresos más bajos, tal como dichas intervenciones han hecho en los países de altos ingresos.
La malaria es la otra infección que se cree contribuye ampliamente a la mortalidad excesiva entre los pacientes con enfermedad de células falciformes en África, aunque los datos que apoyan esta creencia son escasos. Estudios en Kenya y Tanzania mostraron que la incidencia de la malaria no aumentó entre los pacientes con enfermedad de células falciformes, pero que el riesgo de muerte fue mayor una vez que el paludismo se desarrolló.
En los países de altos ingresos, la infección también contribuye significativamente a la morbi-mortalidad entre los pacientes con enfermedad de células falciformes, particularmente como una causa de muerte en niños (Streptococcus Pneumoniae) y como causa de osteomielitis (salmonella,
Staphylococcus aureus, bacilos gram negativos, y Mycobacterium tuberculosis) y de síndrome torácico agudo (clamidia, micoplasma y virus) en todos los pacientes, independientemente de la edad. Aunque el espectro de infecciones puede variar a través de los diversos entornos, el efecto se modifica grandemente por la disponibilidad de instalaciones para profilaxis y tratamiento, incluyendo el acceso a los antibióticos y a la transfusión de sangre segura.
► Prevención y manejo
Se han establecido programas de detección premarital, prenatal y neonatal en algunos países de altos ingresos, incluyendo partes del Medio Este y los Estados Unidos, pero más importante, dichos programas se están empezando a desarrollar en áreas con una prevalencia muy alta de enfermedad de células falciformes, incluida la India y algunos países africanos.
El desarrollo de pruebas diagnósticas baratas y confiables con alta sensibilidad y especificidad podría facilitar en gran medida la detección de esta enfermedad en estos países de bajos ingresos, especialmente en las zonas rurales de África subsahariana y la India. Sin embargo, si el diagnóstico no es seguido por intervenciones preventivas y el tratamiento con un agente oral económico para prevenir las complicaciones de la enfermedad aguda, la identificación genotípica es casi sin sentido.
Los resultados clínicos han mejorado gradualmente a lo largo de los años, sobre todo como resultado del tratamiento de sostén y el tratamiento con hidroxiurea. Relativamente pocas intervenciones tienen una base de evidencia fuerte, pero aquellas que sí incluyen la profilaxis con penicilina en niños, la prevención del ACV con el uso del doppler transcraneal y la transfusión de sangre, las transfusiones de sangre regulares para prevenir la progresión del infarto cerebral silencioso, y el uso de la hidroxiurea para prevenir el dolor agudo y el síndrome torácico agudo así como el ACV primario.
Con la creciente evidencia de la seguridad y eficacia de la hidroxiurea tanto en adultos como en niños, su uso está aumentando en los países de ingresos altos y bajos, pero continúa siendo subutilizada. Varias otras terapias de moléculas pequeñas están siendo experimentadas en ensayos clínicos.
Además, se ha presentado a la Administración de Alimentos y Drogas una nueva aplicación para la administración de un tratamiento oral de L-glutamina de grado farmacéutico para reducir la frecuencia del dolor y de las hospitalizaciones entre los pacientes con enfermedad de células falciformes. Además, un informe reciente sobre un estudio  multicéntrico, fase 2, aleatorizado, controlado con placebo, doble ciego mostró que un anticuerpo monoclonal inhibidor de la P-selectina redujo la frecuencia del dolor agudo en adultos con anemia drepanocítica. Este es un resultado emocionante, dado que la hidroxiurea sigue siendo el único fármaco eficaz para esta indicación.
El trasplante de células madre hematopoyéticas es potencialmente curativo, aunque su uso está restringido por el alto costo, la toxicidad y la disponibilidad limitada de donantes adecuados. Esto se está volviendo potencialmente más aplicable con el desarrollo de regímenes de acondicionamiento menos tóxicos y el uso de fuentes alternativas de células donantes, aunque la donación de células madre alogénicas puede ser reemplazada por la terapia génica y métodos de edición de genes.
Un reporte de caso reciente que describe el uso de un vector lentiviral con sistema de auto-inactivación para inhibir la polimerización de la HbS como prueba del concepto de remisión clínica completa con corrección de hemólisis y marcadores biológicos de la enfermedad refleja ciertamente el ritmo acelerado de la evolución actual de la terapia génica para la enfermedad de células falciformes. Sin embargo, en vista de los desafíos técnicos, económicos, y éticos, parece muy poco probable que estas nuevas terapias sean ampliamente utilizadas en el corto plazo; en el largo plazo, es probable que los altos costos sigan siendo una barrera importante para su disponibilidad, particularmente en el África subsahariana.
Algunas de las intervenciones actualmente utilizadas para la prevención y el tratamiento de la anemia falciforme en los países de altos ingresos serían rentables y podrían salvar la vida de millones de niños en el África subsahariana si se aplican actualmente.  Otras intervenciones, como el doppler transcraneal o la transfusión de sangre, podrían ser mucho más difíciles de aplicar en áreas con alta prevalencia de enfermedad de células falciformes y limitada  disponibilidad o acceso a la atención médica.
Una mejor comprensión de los modificadores genéticos es esencial para lograr avances en la terapia génica y en el desarrollo de fármacos. Sin embargo, la identificación de los factores de riesgo no genéticos permitiría el asesoramiento individualizado de los pacientes, lo que podría tener un efecto inmediato en la prevención de las complicaciones clínicas y en la mejora de la calidad de vida de cientos de miles de pacientes en todo el mundo con enfermedad de células falciformes.

► Comentario:
La enfermedad de células falciformes es un cuadro clínico complejo cada vez más frecuente a nivel mundial. Aunque el diagnóstico precoz, las medidas profilácticas y terapéuticas y el trasplante de células madre hematopoyéticas pueden mejorar ampliamente la sobrevida y la calidad de vida de los pacientes con esta enfermedad, la comprensión del rol de los factores genéticos y no genéticos en la diversidad fenotípica de esta enfermedad sigue siendo limitada. La investigación de estos parámetros, junto con el desarrollo de nuevas terapéuticas permitirán mejorar el asesoramiento y el manejo de estos pacientes.
Resumen y comentario objetivo: Dra. María Eugenia Noguerol